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ORDEN Y LIMPIEZA PARA LA CUMBRE por Nadie en particular

En la millonaria y futura cumbre iberoamericana del 2012, y en sus presupuestos y beneficios, cabrá el triunfalismo localista, regional y la confraternización política de estamentos e instituciones con eso que se llama corrupción, desvío de dinero público, contrataciones amigas, acumulación de capital simbólico y sobre todo sangre, heridas y rastros de golpes en nuestros cuerpos. Los espectadores disfrutarán de la celebración de un bicentenario que se llama de la libertad. Ya lo decía el sabio latino: hacen matanzas que ellos llaman paz. La prospección viene al caso de los primeros pasos en el plan de cultura cero , siniestra iniciativa de acoso y derribo de colectivos, asociaciones, grupos de trabajo, ciudadanos que no conciban el bicentenario de la constitución como un a fiesta que celebra la terrible dicotomía de economía y policía.

El plan consiste en desarticular policial, judicial y administrativamente todo aquello que pueda perturbar un ápice la paz de la cumbre y todos lo preparativos previos. Cuatro años de palos que echan a andar con suspensiones de conciertos, irrupciones en supuestas fiestas ilegales y esto: Domingo de carnaval de madrugada. Unas cincuenta personas que como las trescientas mil anteriores disfrutaban de la compañía, la noche y el carnaval son apaleadas por una veintena de policías locales. El motivo del apaleo es el supuesto lanzamiento de botellas contra los empleados de limpieza. Golpes sin mediar palabra son las educadas usanzas de los agentes de la ley y el orden que, a su vez, imponen el desorden y la agresión como presentación. Uno se pregunta si esto es algo excepcional. Y se responde que no. Que estas actuaciones policiales ya no tienen que ver con alguna manía persecutoria. Entonces una recuerda otras irrupciones del mismo estilo en el último mes que se puede resumir con el eufemismo jurídico de abuso de poder. Violencia, golpes en la cabeza, en los brazos, en las piernas. Saña. Asco. Bajo la lluvia de golpes una recuerda que esto ya viene pasando: multas por supuestas fiestas ilegales, denuncias falsas, suspensión de conciertos y múltiples visitas al local de una asociación sita, curiosamente, en el lugar de los hechos. Entonces uno de los cuerpos apaleados parece que tiene memoria y comienza a grabar la agresión y ya sabemos que nada hay más peligroso para defenderse que un móvil grabando las dantescas escenas de brutalidad policial. No desean un youtubazo a lo mossos de escuadra que los descuadre y menos en la ciudad de la paz carnavalesca donde las familias pueden venir a disfrutar del carnaval tras tres horas de atascos. La amiga que grababa tuvo su merecido, dirán las autoridades, por filmar la cosa, no vaya a ser que nuestras cámaras no tengan respuesta para realizar un montaje a su gusto. Es decir agentes agredidos, insultados, gente sucia que arremete contra los amables agentes que querían que la plaza quedara limpia sin un sólo ciudadano.

Entonces se hace fuerza y se impide que detengan a la amiga. La plaza queda con el raro eco de los golpes y el tumulto bajo el agua de las mangueras de limpieza. Agredidos y apaleados, muchos se deciden a ir a un centro de salud para curar heridas y que estas se reflejen en un parte de lesiones. Los alegres médicos no atendieron a los ciudadanos humillados y golpeados quizá por miedo, extrañeza o por el oficial “porque les estaban increpando” . Omisión de socorro. Para apoyar la versión médica, la policía local expulsa a los mismos ciudadanos apaleados por segunda vez en este caso por permanecer allí peligrosamente heridos, delito este que los médicos corroboran. Detienen a la amiga que grababa y se la llevan. El martes por la mañana declararon ante el juez. Fueron puestos en libertad. El juicio se celebrará el 21 de abril.

La connivencia de la prensa, todas sabemos, es fundamental para que estas noticias tan vanas y burdas no aparezcan por ningún lado y sí para que se acreciente esa sensación de abandono por eso que ellos llaman la opinión pública y acaba siendo el disfraz de un poder que se afila los dientes para atacar y destruir. Ni un sólo periódico de la muy noble ciudad se atreverá a ver en estos sucesos el verdadero objetivo penalizar a sus propios ciudadanos.

Policía Local detiene a tres personas por agredir durante el Carnaval a agentes y a personal de limpieza. La Policía Local procedía a denunciar y solicitar la retirada de un mostrador ilegal de un local que tenía la música "muy alta", un joven que se encontraba en la zona lanzó una botella a un policía local. Por otro lado, y también en una calle próxima a esta zona, dos jóvenes lanzaron botellas a algunos miembros del personal de limpieza que se encontraba realizando sus tareas en la calle. Ya en la jornada del domingo, fuentes municipales únicamente destacan que durante la madrugada la Policía Local ha detenido a tres personas, entre los 30 y 27 años de edad, en la zona de los Callejones del Cardoso y alrededores por agresión a agentes locales y a personal del Servicio de Limpieza Municipal (...) El cierre de una barra ilegal deriva en batalla campal . La policía local detiene a tres jóvenes por presunta agresión a agentes municipales y personal de limpieza.

Esta es la versión oficial. La paz carnavalesca, esa que habla desde las fuentes municipales, los medios oficiales y sus conniventes escribas, afirma que el éxito fue rotundo con la visita de 300.000 personas. Ningún incidente, a parte del citado, a reseñar. También afirman que «los destrozos en los parques y jardines del centro han sido menores». Los eufemismos se extienden hasta lo enfermizo justo antes de detallar numéricamente las toneladas de basura retiradas. Se habla de “abandono de la basura” a las botellas y los plásticos de las calles. 

La derogación de la Ley antibotellón por la fiesta de carnestolendas abre los brazos a esas opiniones carcas , retrógradas y afines al estado de cosas que describen el perfil del visitante al carnaval como turista meón, pisoteador de jardines, como un atajo de libertinos de una noche con botella y droga en el zurrón y esa ansia de fiesta grande en el que se diluyan las cargas, penas y desilusiones de ciudadano medio. Y asumen con normalidad, como el que acepta las precarias condiciones laborales o ve llegar el invierno, las actuaciones de un cuerpo policial que se publicita alardeando en la prensa de sus virtudes en defensa personal. Simplifican los hechos y acuden a ese cómodo territorio del algo habrán hecho , seguro que eran los meones , muchos derechos, pocos deberes y demás compilación de estereotipos que anudan dos conceptos como carnaval y diversión no normativa. Suceso este que no es nuevo como afirmaba en 1861 un señor de bien en un periódico: El Carnaval, en efecto, ha estado este año sublime, ha estado a toda la altura de su bestialidad.... En la Plaza , enjambres de chiquillos descamisados, de polluelos atrevidos y de mozuelas desenfrenadas sacuden el rostro de la persona más decente y grave con plumeros de papel,  le arrojan polvos y agua, le toman la cara con sus sucios y apestosos dedos. Aquellas nauseabundas manos todo lo osan, todo lo profanan. Ese es el carnaval, que después de haber removido todas las inmundicias de la sociedad, las arroja por las calles y plazas. Mientras eso ocurre en la calle, el baile del teatro principal se encuentra concurrido y decoroso, el buen gusto y la buena música ahogan el tumulto y el griterío del exterior.

Experiencias anteriores en la utilización de la Policía Local como cuerpo de represión municipal son el ejercito privado de Gil en Marbella o los inefables mossos . La escalada de violencia contra los ciudadanos y ciudadanas ha sido geométrica: palizas, cargas en protestas de todo tipo y detenciones arbitrarias. Plan para conseguir un doble objetivo: por un lado se tiene una asfixiante presencia sobre los ciudadanos y por el otro se abarata el precio político-social por la represión ( un local está para el tráfico, las multas, la zona azu l). Su transformación en guardia pretoriana del ayuntamiento en cuestión los conforma como ejecutores de esa agenda que allane los acontecimientos que celebran la libertad de hace dos siglos con los mismos métodos de esos años dorados. Agenda en la que clasificarán este artículo.