¡¡Viene el Nazareno!!
por Rafael Monberg

ALVAREZ CASCOS
Vamos en cabeza, somos el país con mayor capacidad... porque somos los que estamos haciendo mucho mejor de los que estamos haciendo lo que debemos hacer... porque el mejor plan de empleo de Europa... no vamos a la guerra sino en misión de paz, ni invadimos sino que protegemos pozos petrolíferos… No debemos aparecer ni parecer racistas... pero el plan de extranjería es una obligación de ejercicio puro y diáfano de coherencia política... somos la puerta de Europa y debemos cerrarla sí o sí... No sabemos porqué nos odian, son terroristas…

El largo pasar de las jornadas laborales no coincidían con el largo de los días interminables, los días de hambre, esos días del ocio por falta de trabajo. Pero en España, hay quien lo asegura, no hay hambre. Y aparte va bien, los parados serán menos en menos de cinco años... puede que algunos en cinco años de parados ya puedan estar acostados durmiendo en paz dentro de un sobretodo de madera... Y murió Reagan y cundió la alegría porque uno menos que sufre en este "Valle de Lágrimas" y en este caso porque además de dejar de sufrir el pobrecito no podrá seguir haciendo sufrir a varios y variados millones de seres humanos… Y murió el Papa del papamóbil y no se muere Bush ni aunque coma el pavo de plástico que exhibió en la tierra que era de los iraquíes. España va bien y Andalucía sigue sin moros, la iglesia clama no a la guerra y convoca desobediencia civil, manifestaciones y lo que haga falta para que no le quiten el negocio de la educación española. El PP proclama a Aznar como a un ángel de la paz, y lo de Atocha no es que los invadidos se defiendan sino que son terroristas de etamoravia…

Pero la vida se ve y se pasa de acuerdo al poder adquisitivo con que se colorea las gafas de cada día y de cada cual. Para muestra basta un botón en el más completo doble sentido de la palabra, porque en Argentina "botón" es un policía. Entonces les he de contar lo que nos narró "un botón" canario de la comisaría de Ingenio pero que vive en la localidad vecina del Carrizal, que parece lo alto y lo bajo casi lo mismo pero no es lo mismo, porque vamos a ver, no es lo mismo María Montes que te montes a María, ¿o no? El poli, un tío lúcido que mejor hubiese sido misionero anarquista, se las sabía porque gustaba meterse en el fango de los despojados.

Bueno, a lo dicho, el relato pasa por un amigo policía (juro solemnemente que es el primer amigo policía de toda mi longeva vida, siempre hay una primera vez y ya llevo incorporado una buena lista). Policía de casco y moto que maneja a la perfección; su nombre Manolo quien se encontró un día cualquiera con uno de esos dilemas que nos caen como petardos de punta y nos da tiempo para concienciar que de un instante a otro estallará delante de nuestro propio rostro. Esos dilemas hogareños y comunes a los que los poetas no atinan a romancear ni los escritores a novelar. Resulta que Manolo tiene un perro aparte de un hijo. El perro es como un hijo y el hijo le hace la vida de perro. El perrito, de raza mezcla y un poquito más feo que el del vecino, le fue regalado a su hijo por el propio padre, así que en esa familia ni pensar en no amar al pichicho. Al poco tiempo el can enfermó, el hijo lloró y la buena mamá presentó el cuadro a su buen esposo más o menos así:

-Manolo, Mimoso esta malo, muy malo. De esta no se salva, lo hice ver por el veterinario del barrio y... no hay remedio, me ha asegurado que hay que sacrificarlo. Es lo mejor.
Manolo, policía avezado en la universidad de la calle, acostumbrado a ver la lucha diaria de los pobres ciudadanos intentando vivir con lo mínimo de dignidad humana posible sin perder la misma, suspiró hondo, no podía hacerse a la idea de que le inyectaran algo al perrito de su hijo y ¡chau picho! Menos meterle una bala, el solo pensarlo le aterraba, no lo admitía ni siquiera para evitar sufrimientos extremos y prolongados. Pero algo habría que hacer. Le llevó a la clínica veterinaria de Vecindario para toparse con la realidad cruda y llana. El dos más dos resultaba clarísimo y perfecto como si de matemáticas se tratara. La vida de su amado can tenía un valor determinado en "perras" (pesetas). Necesitaría dos operaciones, la primera saldría exactamente 35.000 pesetazos, si salía bien parado y su desahuciada salud lo permitía, a los pocos días se le practicaría una segunda de dudosos resultados, pero que en una de esas, si Dios quiere...


La segunda operación, los medicamentos y los pitos y flautas saldrían un poco más de cien mil pesetas. La vida o la muerte del mejor amigo de su hijo tenían precio, también su nómina, exigua y normalita como la de cualquier trabajador. Ahorros ni hablar, solo se podría decir al respecto que estaba pagando el ordenar Pentium para su hijo (pero que lo usaba él por ese asuntillo del juguete llamado Internet). Afilando el lápiz el animalito marcharía inexorablemente a un destino clavado. Al banco ni hablar, la última cuota del pago del piso llevaba atrasada unas semanas.

Sueldo pequeño para salvar vidas caninas y llenar la olla al mismo tiempo. Maldijo para adentro los malos tiempos y, aunque poco y nada come hostias, elevó a Dios una plegaria, le rogó que por esa única vez le dejase sacarse la Bonoloto, y en paz. Llegó a prometerle un sacrificio in extremix, ¡dejar de fumar!, si le cumplía la promesa claro está. Para colmo en esos días se le habían amotinado las muelas y Carlos, el dentista argentino del Cruce de Arinaga, cansado de emparchar dientes estaba de retiro espiritual en su cordillerana provincia natal, la bellísima Mendoza. Es que cuando algo sale de punta es como cuando un equipo domina pero no entran los goles cantados… y pierde sin piedad ni atenuantes. Si piensa en el Madrid, pues pensamos lo mismo...

El tiempo, ya de por sí malo, con puro viento y rachas de aire caliente, había empeorado, para colmo de males en las calles no llovía, cosa que acrecentaba la mala racha. Las montañas y sus laderas desfallecían ríspidas de sed, sin la más mínima posibilidad de cosechas. Con este tiempo ideal para el turismo y los hoteles, los nativos sufrían lo suyo sin cuento. Faltaba que la moto se le rompiese y que el casco de policía local echara agua, que no lo ascendieran por rojo y que algún comisario malévolo lo pescara en el bar devorando una tapa de "ropa vieja" con una cerveza Tropical en la mano zurda... Por lo menos el consuelo de pensar en las próximas fiestas, porque al canario le pueden pasar las mil y una, pero difícil que viva sin sus ferias y verbenas.

Dos meses después llegaría la Navidad, renacería el festejo por el nacimiento del Nazareno en un tiempo de paz y reconciliación entre las pasiones humanas, en un tiempo de villancicos, que este año vienen con otro invento del país de la Coca Cola pero esta vez producido por bebecillos idénticos, clonados por multinacionales distintas, uno hacía el alita, otra los ojitos, la de España las braguitas. En fin, ellos nacen repartidos y la Coca Cola los junta, algunos irán a desangrarse en el próximo Irak y ni se darán cuenta que una guerra es entre dos. La Tele a todo trapo de amor y confraternidad. Todo un prodigio de dulzura y bienaventuranza donde las pantallas de todo el orbe presentaban como novedad lucecitas de colores burbujeantes con tal buen sentido del abuso masivo de la información que hacen olvidar las otras que caían como juegos cibernéticos sobre las casas de Badag, solo apagadas por los destellos de alguna bomba inteligente que explotaba dentro de la ventana a la que habían tomado como blanco a unos cuantos miles de kilómetros... Todo precisión como la teta de la hermanita del negro blanqueado y que depertaría el pudor en el mismo presidente del mundo, don petroleo Bush y Cia. Cada pezón chorreaba Coca Cola y los enanos prendidos como garrapatas... Es que cuando "todo va mejor con Coca Cola" a la España peninsular parece que "le ba vien", mientras que a la insular que reviente... pero que no se enteren, y que los socios del capital Coalición Canaria que se hagan los suecos, así aseguran que no salgan a la luz de la civilización leyes castradoras de origen... ¿serán también pecado original o lo que no es original es el pecado? No importa, la cuestión es no pensar, el ser o no ser o sino serás del Opus Dei.


ALVAREZ CASCOSDos días antes de la Navidad, en pleno esplendor de la dulzura anidada a fuerza de publicidad en el espíritu colectivo, cayó de visita un querido amigo de Manolo. Era saharaui, nacido y criado en su tierra (habría que escribir en lugar de tierra, "arena") y además vivía propiamente en el desierto. Uno de esos típicos, genuinos, puros por cruza, cien por ciento aborigen. Los dos hombres se apreciaban porque se reconocían mutuamente como seres humanos íntegros, sin pelos en la lengua y formales a la hora de la verdad, alegres a la hora de la pavada. La familia encantada de tenerlo nuevamente entre ellos, ya que le habían cogido cariño sincero aunque poco y nada se entendieran. Parece que el idioma más íntegro es el del corazón solidario. Una vez llegada la visita, rápidamente reunidos con otros amigos, apresuradamente le entregarían el fruto de campañas e incontables encuentros y citas en pro de recolectar entre los de buenas almas algunos dinerillos y medicinas para el sufrido pueblo nómada, olvidado, echado a menos y marginado por la historia cristianizada. La patera volvería repleta de donaciones. Mohame, encantado, lloró de emoción. En cada una de sus viriles lágrimas existía el agradecimiento infinito de todos y cada uno de los de su pueblo, niños que morían por falta de medicamentos, ropa, agua, higiene, alimentos, frío, calor o persecuciones a punta de balas y cuchillos... Los noticiosos de la Espania Ba Vien solo tienen cámaras de televisión para el Rey de Marruecos y los dos dátiles marchitos que le cuelgan...

Se quedaría a cenar y esa misma noche abordaría la patera, esos botecillos que son menos que una cáscara de nuez en medio de los terribles 100 kilómetros de océano que separan Gran Canaria de la costa africana. Para nada ajeno al peligro, Mohamed, dichoso, radiante por el gesto de la solidaridad canaria, embelesado porque comprobaría una vez más que durante las fiestas por el nacimiento y el año nuevo la gracia popular cristiana aflojaba generosidad aún más de sus bolsillos, de los roperos la ropa vieja y de las heladeras los medicamentos usados. No faltaría algún juguete nuevo y unos turrones encantados. Es curioso cómo las colectas en efectivo para comprar medicinas siempre salen del bolsillo maltrecho del ciudadano de a pie, y los grandes y pequeños laboratorios que los fabrican solo atinan a COBRAR y lo demás es cuento, incluyendo el de la Cruz Roja, que "paga" millones de dólares a las multinacionales lo que necesitan los pueblos necesitados.... con el dinero de los propios pueblos (¿?). Porque otro cantar sería si los laboratorios donaran y la Cruz Roja solo repartiera... pero no, ella compra, gasta, da ganancia al poderoso. Si nos digieran "es la Industria de la Solidaridad", por lo menos no nos mentirían y hasta el surdaje se haría proveedor de la Media Luna Roja.

Hablaron de muchos temas, pero siempre caían en lo mismo, en las necesidades imperiosas de vida o muerte que padecían los suyos, de los vericuetos de los políticos occidentales que persistían en la práctica de apoyar a quienes eran sus enemigos, utilizando para cada caso un discurso ambiguo, falso y deshonesto a ojos vistas. Con absoluto cinismo se pretendía quedar bien con el Diablo (los árabes) y con Dios (la plata de los negociados del reino Marroquí). Una calamidad tras otra tachonada de esperanzas, unas tras otras, a igual fuerza se le opone otra exactamente igual aunque no del mismo sentido como dice el postulado de física elemental.

- Este arbolito no es vegetal, es de plástico... ¿cuánto cuesta y para qué sirve?- preguntó Mohame.

- Es el árbol de Navidad, costó poco... ¿cuánto sale el árbol de Navidad mamá?

- Doce mil pelas, estaba en liquidación porque no le incluían la nieve.

- ¡¡¡Doce mil!!!, uy uyuy, cuantas vacunas y cuantos libros se podrían conseguir con tanto dinero. ¿Y para qué la nieve?
- Por que la Navidad sin nieve no es una verdadera Navidad. Es como si le faltara algo, es la tradición yyyy, es porque es lindo y nos gusta así, porque Santa Claus "tiene" que ir repartiendo regalos en un trineo de nieve tirado por alces.

- ¿Pero quien nace, es acaso un niño finlandés? ¿Vuestro sagrado niño es palestino y nació en el desierto, había nieve allí?

- No, pero es la costumbre. Cuando viene el Nazareno todos rezamos, somos más buenos y le damos besos a todos, les perdonamos y nos perdonan. Este milagro es gracias a que todos los 24 de diciembre viene el Nazareno. No importa nada, con el solo hecho de que la gente se olvide de sus egoísmos y sus males ya es algo muy pero muy bueno. ¡Que nos importa si los que ganan atrás de todo esto son los comerciantes!

- Pues es una opinión y una manera de sentir un poco extraña, extranjerizante, foránea e intrusa. Para nosotros, desde que nacimos, nos tienen con eso de que "¡viene el Nazareno!", solo que no una vez sola en el mes de diciembre sino varias veces al año. (Mohame reparó extrañado en Mimoso)- ¿Y este perrito porque esta tan flojo que tiembla como si tuviese fiebre y casi no puede caminar?

- Papá lo salvó, lo hizo operar dos veces. Tuvo que sacar un crédito, pelearse con dos amigos porque no le quisieron salir de aval... Pobre papá, él es un santo. Se gastó ciento sesenta mil pelas pero le salvó la vida. El pobrecito quedó enclenque, ya no quiere jugar conmigo, sufre pero ya esta aprendiendo a sufrir, con su mirada se le nota hasta cuanto sufre el pobre, solo a veces, muy rara vez se queja dejando escapar algún ladrido lastimero. ¡Esta maltrecho pero vive! Dios escuchó nuestras plegarias, no le dejó morir.

ALVAREZ CASCOS- Bueno familia del Nazareno, es una experiencia la de ustedes con el pichicho. ¡Qué distinto que es todo, ni la arena tiene aquí el mismo significado, ni el Simún es el mismo, acá lo rebautizaron "Siroco". Bastante para este viaje. Mohame se tiene que ir. Que Alá los ilumine con sabiduría y amor... amor tal cual, a secas, amor, amor del verdadero, no el amor comprado en jugueterías made in USA, sino el amor de cualquier madre… el del pesebre, amor simple, decantado de la vida , nunca destilado por quienes nos utilizan.

- No te vallas aún Mohame, cuéntanos algo de tus hijos, nos visitas una o dos veces por año y luego, calladito como viniste te quieres marchar enseguida. ¿Es que acaso no te caemos bien?

- ¿Quieren saber de mis hijos? Ellos están igual que los otros pequeños del desierto, igual que yo mismo cuando éramos chicos. Y mejor me voy porque en esta casa, sin que ustedes se den cuenta, también "a pasado el Nazareno". Créanlo, por estos pagos y por esta casa a pasado el Nazareno.

- No te vallas Mohame lindo, no te vallas todavía. Cuéntanos cómo es la llegada del Nazareno para los habitantes del desierto.

-Nosotros somos más piadosos, a los animales no hay que dejarles sufrir. Tampoco sirve decir "pobrecito" y no hacer nada. ¿Sabrán acaso cuantos cientos de niños salvarían de morir al año si Manolo hubiese comprado medicamentos en lugar de las cien mil y pico de pelas que se tiró en el perro? ¿Un perro acaso vale más que una vida humana? ¿Un perro vale más que miles de saharahuis?

- Oye hombre, que tampoco se lo puede dejar morir.

- Esa es la cultura del "Nazareno". Bueno, para que comprendáis les voy a contar, luego dejadme ir niños: Resulta que cuando pequeños jugábamos despreocupadamente en el desierto con los otros chicos. Todavía es el día de hoy que pasa exactamente lo mismo. Para avisar de los peligros están los mayores y entre ellos principalmente nuestra madre. Cuando el peligro se acercaba sin compasión, todos sufríamos de muchísimo miedo y nuestra propia mamá nos enterraba en la arena dejando solo una fina cañita sobresaliendo apenas para que respiráramos. La cabeza, los ojos, las orejas, el pelo, todo tapado, todos ciegos, mudos y respirando un miedo espantoso. ¿Saben por qué?, porque venían los españoles con sus campañas al desierto, con sus caballos feroces y sus tanques aplastando todo a su paso. Los españoles, como los franceses, da igual, todos los intrusos portaban la cruz en sus pechos, en sus símbolos. ¿Ustedes chicos a qué le tenían mucho miedo cuando eran más pequeños?

- ¡Al hombre de la bolsa! , ¡al lobo feroz!, ¡que te coge el coco!, ¡el hombre del saco!, el coco ...

- "Pues a nosotros, cuando nuestras mamitas nos sepultaban apresuradamente debajo de la caliente arena, nos gritaban despavoridas: "¡¡¡viene el Nazareno!!! ¡¡¡viene el Nazareno!!!"

Esa es la pequeña historia que les cuento, la historia de mi pueblo, pobre y perseguido siempre, pero perseguido a muerte. En el grito de nuestras madres y en las actuales, el nombre del salvaje asesino se sintetiza en "el Nazareno", porque de él vino esa religión impiadosa, sangrienta, tan fundamentalista como algunas del Corán o del Talmud. El Niñito Palestino seguramente puede haber sido muy buenito como cualquier otro chico, hasta puede haber sido un Dios, pero los que hablaron en su nombre una vez que le torturaron y mataron, ellos no son buena gente, crean lo que les digo, no son buena gente... y están mezclados entre ustedes, están mezclados dentro de ustedes. Que Alá les salve de semejante hechizo.

Cuando a la mañana siguiente la familia de Manolo despertaba para un día de Navidad que prometía, ya Mohame estaría a kilómetros de distancia peleando contra las olas en un botecito de morondanga o contra los vientos del desierto y su permanente sol a rajatablas. Cada uno de sus viajes resultaban una auténtica proeza, un arriesgar la vida sin cuento para paliar el mal de su amado y sufrido pueblo. ¿Qué puede significar para ellos exponer la vida en una carrera de Rally o en una "cojonuda" corrida de toros? ¿Puede llegar a las dimensiones de un insulto cultural?
Mohame con la maltrecha patera se perdió en el mar, no sabremos si esta con Alá o consiguió nadar hasta la costa africana y esta merodeando por el Sahara en prevención al ataque mortífero de esa cruz usurpada a un humilde árabe llamado Jesús de Nazareth. Mientras, en el barrio del Carrizal, en el recipiente de residuos de la esquina, tirado sobre garrafas vacías de agua y mucha comida sobrante, el perrito del hijo de Manolo no sufría más, estaba perfectamente degollado.-

Moraleja: Si tomas conciencia del porqué siguen naciendo millones de niñitos sentenciados a la pobreza aún antes de nacer, pues te llamarán subversivo y, si no te callas te crucificarán como a Jesús.