Vamos en cabeza, somos el país con mayor capacidad... porque
somos los que estamos haciendo mucho mejor de los que estamos haciendo
lo que debemos hacer... porque el mejor plan de empleo de Europa...
no vamos a la guerra sino en misión de paz, ni invadimos sino
que protegemos pozos petrolíferos
No debemos aparecer ni
parecer racistas... pero el plan de extranjería es una obligación
de ejercicio puro y diáfano de coherencia política...
somos la puerta de Europa y debemos cerrarla sí o sí...
No sabemos porqué nos odian, son terroristas
El largo pasar de las jornadas laborales no coincidían con el
largo de los días interminables, los días de hambre, esos
días del ocio por falta de trabajo. Pero en España, hay
quien lo asegura, no hay hambre. Y aparte va bien, los parados serán
menos en menos de cinco años... puede que algunos en cinco años
de parados ya puedan estar acostados durmiendo en paz dentro de un sobretodo
de madera... Y murió Reagan y cundió la alegría
porque uno menos que sufre en este "Valle de Lágrimas"
y en este caso porque además de dejar de sufrir el pobrecito
no podrá seguir haciendo sufrir a varios y variados millones
de seres humanos
Y murió el Papa del papamóbil y
no se muere Bush ni aunque coma el pavo de plástico que exhibió
en la tierra que era de los iraquíes. España va bien y
Andalucía sigue sin moros, la iglesia clama no a la guerra y
convoca desobediencia civil, manifestaciones y lo que haga falta para
que no le quiten el negocio de la educación española.
El PP proclama a Aznar como a un ángel de la paz, y lo de Atocha
no es que los invadidos se defiendan sino que son terroristas de etamoravia
Pero la vida se ve y se pasa de acuerdo al poder adquisitivo con que
se colorea las gafas de cada día y de cada cual. Para muestra
basta un botón en el más completo doble sentido de la
palabra, porque en Argentina "botón" es un policía.
Entonces les he de contar lo que nos narró "un botón"
canario de la comisaría de Ingenio pero que vive en la localidad
vecina del Carrizal, que parece lo alto y lo bajo casi lo mismo pero
no es lo mismo, porque vamos a ver, no es lo mismo María Montes
que te montes a María, ¿o no? El poli, un tío lúcido
que mejor hubiese sido misionero anarquista, se las sabía porque
gustaba meterse en el fango de los despojados.
Bueno, a lo dicho, el relato pasa por un amigo policía (juro
solemnemente que es el primer amigo policía de toda mi longeva
vida, siempre hay una primera vez y ya llevo incorporado una buena lista).
Policía de casco y moto que maneja a la perfección; su
nombre Manolo quien se encontró un día cualquiera
con uno de esos dilemas que nos caen como petardos de punta y nos da
tiempo para concienciar que de un instante a otro estallará delante
de nuestro propio rostro. Esos dilemas hogareños y comunes a
los que los poetas no atinan a romancear ni los escritores a novelar.
Resulta que Manolo tiene un perro aparte de un hijo. El perro es como
un hijo y el hijo le hace la vida de perro. El perrito, de raza mezcla
y un poquito más feo que el del vecino, le fue regalado a su
hijo por el propio padre, así que en esa familia ni pensar en
no amar al pichicho. Al poco tiempo el can enfermó, el hijo lloró
y la buena mamá presentó el cuadro a su buen esposo más
o menos así:
-Manolo, Mimoso esta malo, muy malo. De esta no se salva, lo
hice ver por el veterinario del barrio y... no hay remedio, me ha asegurado
que hay que sacrificarlo. Es lo mejor.
Manolo, policía avezado en la universidad de la calle, acostumbrado
a ver la lucha diaria de los pobres ciudadanos intentando vivir con
lo mínimo de dignidad humana posible sin perder la misma, suspiró
hondo, no podía hacerse a la idea de que le inyectaran algo al
perrito de su hijo y ¡chau picho! Menos meterle una bala, el solo
pensarlo le aterraba, no lo admitía ni siquiera para evitar sufrimientos
extremos y prolongados. Pero algo habría que hacer. Le llevó
a la clínica veterinaria de Vecindario para toparse con la realidad
cruda y llana. El dos más dos resultaba clarísimo y perfecto
como si de matemáticas se tratara. La vida de su amado can tenía
un valor determinado en "perras" (pesetas). Necesitaría
dos operaciones, la primera saldría exactamente 35.000 pesetazos,
si salía bien parado y su desahuciada salud lo permitía,
a los pocos días se le practicaría una segunda de dudosos
resultados, pero que en una de esas, si Dios quiere...
La segunda operación, los medicamentos y
los pitos y flautas saldrían un poco más de cien mil pesetas.
La vida o la muerte del mejor amigo de su hijo tenían precio,
también su nómina, exigua y normalita como la de cualquier
trabajador. Ahorros ni hablar, solo se podría decir al respecto
que estaba pagando el ordenar Pentium para su hijo (pero que lo usaba
él por ese asuntillo del juguete llamado Internet). Afilando
el lápiz el animalito marcharía inexorablemente a un destino
clavado. Al banco ni hablar, la última cuota del pago del piso
llevaba atrasada unas semanas.
Sueldo pequeño para salvar vidas caninas y llenar la olla al
mismo tiempo. Maldijo para adentro los malos tiempos y, aunque poco
y nada come hostias, elevó a Dios una plegaria, le rogó
que por esa única vez le dejase sacarse la Bonoloto, y en paz.
Llegó a prometerle un sacrificio in extremix, ¡dejar de
fumar!, si le cumplía la promesa claro está. Para colmo
en esos días se le habían amotinado las muelas y Carlos,
el dentista argentino del Cruce de Arinaga, cansado de emparchar dientes
estaba de retiro espiritual en su cordillerana provincia natal, la bellísima
Mendoza. Es que cuando algo sale de punta es como cuando un equipo domina
pero no entran los goles cantados
y pierde sin piedad ni atenuantes.
Si piensa en el Madrid, pues pensamos lo mismo...
El tiempo, ya de por sí
malo, con puro viento y rachas de aire caliente, había empeorado,
para colmo de males en las calles no llovía, cosa que acrecentaba
la mala racha. Las montañas y sus laderas desfallecían
ríspidas de sed, sin la más mínima posibilidad
de cosechas. Con este tiempo ideal para el turismo y los hoteles, los
nativos sufrían lo suyo sin cuento. Faltaba que la moto se le
rompiese y que el casco de policía local echara agua, que no
lo ascendieran por rojo y que algún comisario malévolo
lo pescara en el bar devorando una tapa de "ropa vieja" con
una cerveza Tropical en la mano zurda... Por lo menos el consuelo de
pensar en las próximas fiestas, porque al canario le pueden pasar
las mil y una, pero difícil que viva sin sus ferias y verbenas.
Dos meses después llegaría la Navidad, renacería
el festejo por el nacimiento del Nazareno en un tiempo de paz y reconciliación
entre las pasiones humanas, en un tiempo de villancicos, que este año
vienen con otro invento del país de la Coca Cola pero esta vez
producido por bebecillos idénticos, clonados por multinacionales
distintas, uno hacía el alita, otra los ojitos, la de España
las braguitas. En fin, ellos nacen repartidos y la Coca Cola los junta,
algunos irán a desangrarse en el próximo Irak y ni se
darán cuenta que una guerra es entre dos. La Tele a todo trapo
de amor y confraternidad. Todo un prodigio de dulzura y bienaventuranza
donde las pantallas de todo el orbe presentaban como novedad lucecitas
de colores burbujeantes con tal buen sentido del abuso masivo de la
información que hacen olvidar las otras que caían como
juegos cibernéticos sobre las casas de Badag, solo apagadas por
los destellos de alguna bomba inteligente que explotaba dentro de la
ventana a la que habían tomado como blanco a unos cuantos miles
de kilómetros... Todo precisión como la teta de la hermanita
del negro blanqueado y que depertaría el pudor en el mismo presidente
del mundo, don petroleo Bush y Cia. Cada pezón chorreaba Coca
Cola y los enanos prendidos como garrapatas... Es que cuando "todo
va mejor con Coca Cola" a la España peninsular parece que
"le ba vien", mientras que a la insular que reviente... pero
que no se enteren, y que los socios del capital Coalición Canaria
que se hagan los suecos, así aseguran que no salgan a la luz
de la civilización leyes castradoras de origen... ¿serán
también pecado original o lo que no es original es el pecado?
No importa, la cuestión es no pensar, el ser o no ser o sino
serás del Opus Dei.
Dos
días antes de la Navidad, en pleno esplendor de la dulzura anidada
a fuerza de publicidad en el espíritu colectivo, cayó
de visita un querido amigo de Manolo. Era saharaui, nacido y criado
en su tierra (habría que escribir en lugar de tierra, "arena")
y además vivía propiamente en el desierto. Uno de esos
típicos, genuinos, puros por cruza, cien por ciento aborigen.
Los dos hombres se apreciaban porque se reconocían mutuamente
como seres humanos íntegros, sin pelos en la lengua y formales
a la hora de la verdad, alegres a la hora de la pavada. La familia encantada
de tenerlo nuevamente entre ellos, ya que le habían cogido cariño
sincero aunque poco y nada se entendieran. Parece que el idioma más
íntegro es el del corazón solidario. Una vez llegada la
visita, rápidamente reunidos con otros amigos, apresuradamente
le entregarían el fruto de campañas e incontables encuentros
y citas en pro de recolectar entre los de buenas almas algunos dinerillos
y medicinas para el sufrido pueblo nómada, olvidado, echado a
menos y marginado por la historia cristianizada. La patera volvería
repleta de donaciones. Mohame, encantado, lloró de emoción.
En cada una de sus viriles lágrimas existía el agradecimiento
infinito de todos y cada uno de los de su pueblo, niños que morían
por falta de medicamentos, ropa, agua, higiene, alimentos, frío,
calor o persecuciones a punta de balas y cuchillos... Los noticiosos
de la Espania Ba Vien solo tienen cámaras de televisión
para el Rey de Marruecos y los dos dátiles marchitos que le cuelgan...
Se quedaría a cenar y esa misma noche abordaría la patera,
esos botecillos que son menos que una cáscara de nuez en medio
de los terribles 100 kilómetros de océano que separan
Gran Canaria de la costa africana. Para nada ajeno al peligro, Mohamed,
dichoso, radiante por el gesto de la solidaridad canaria, embelesado
porque comprobaría una vez más que durante las fiestas
por el nacimiento y el año nuevo la gracia popular cristiana
aflojaba generosidad aún más de sus bolsillos, de los
roperos la ropa vieja y de las heladeras los medicamentos usados. No
faltaría algún juguete nuevo y unos turrones encantados.
Es curioso cómo las colectas en efectivo para comprar medicinas
siempre salen del bolsillo maltrecho del ciudadano de a pie, y los grandes
y pequeños laboratorios que los fabrican solo atinan a COBRAR
y lo demás es cuento, incluyendo el de la Cruz Roja, que "paga"
millones de dólares a las multinacionales lo que necesitan los
pueblos necesitados.... con el dinero de los propios pueblos (¿?).
Porque otro cantar sería si los laboratorios donaran y la Cruz
Roja solo repartiera... pero no, ella compra, gasta, da ganancia al
poderoso. Si nos digieran "es la Industria de la Solidaridad",
por lo menos no nos mentirían y hasta el surdaje se haría
proveedor de la Media Luna Roja.
Hablaron de muchos temas, pero siempre caían en lo mismo, en
las necesidades imperiosas de vida o muerte que padecían los
suyos, de los vericuetos de los políticos occidentales que persistían
en la práctica de apoyar a quienes eran sus enemigos, utilizando
para cada caso un discurso ambiguo, falso y deshonesto a ojos vistas.
Con absoluto cinismo se pretendía quedar bien con el Diablo (los
árabes) y con Dios (la plata de los negociados del reino
Marroquí). Una calamidad tras otra tachonada de esperanzas, unas
tras otras, a igual fuerza se le opone otra exactamente igual aunque
no del mismo sentido como dice el postulado de física elemental.
- Este arbolito no es vegetal, es de plástico... ¿cuánto
cuesta y para qué sirve?- preguntó Mohame.
- Es el árbol de Navidad, costó poco... ¿cuánto
sale el árbol de Navidad mamá?
- Doce mil pelas, estaba en liquidación porque no le incluían
la nieve.
- ¡¡¡Doce mil!!!, uy uyuy, cuantas vacunas y cuantos
libros se podrían conseguir con tanto dinero. ¿Y para
qué la nieve?
- Por que la Navidad sin nieve no es una verdadera Navidad. Es como
si le faltara algo, es la tradición yyyy, es porque es lindo
y nos gusta así, porque Santa Claus "tiene"
que ir repartiendo regalos en un trineo de nieve tirado por alces.
- ¿Pero quien nace, es acaso un niño finlandés?
¿Vuestro sagrado niño es palestino y nació en el
desierto, había nieve allí?
- No, pero es la costumbre. Cuando viene el Nazareno todos rezamos,
somos más buenos y le damos besos a todos, les perdonamos y nos
perdonan. Este milagro es gracias a que todos los 24 de diciembre viene
el Nazareno. No importa nada, con el solo hecho de que la gente se olvide
de sus egoísmos y sus males ya es algo muy pero muy bueno. ¡Que
nos importa si los que ganan atrás de todo esto son los comerciantes!
- Pues es una opinión y una manera de sentir un poco extraña,
extranjerizante, foránea e intrusa. Para nosotros, desde que
nacimos, nos tienen con eso de que "¡viene el Nazareno!",
solo que no una vez sola en el mes de diciembre sino varias veces al
año. (Mohame reparó extrañado en Mimoso)- ¿Y
este perrito porque esta tan flojo que tiembla como si tuviese fiebre
y casi no puede caminar?
- Papá lo salvó, lo hizo operar dos veces. Tuvo que sacar
un crédito, pelearse con dos amigos porque no le quisieron salir
de aval... Pobre papá, él es un santo. Se gastó
ciento sesenta mil pelas pero le salvó la vida. El pobrecito
quedó enclenque, ya no quiere jugar conmigo, sufre pero ya esta
aprendiendo a sufrir, con su mirada se le nota hasta cuanto sufre el
pobre, solo a veces, muy rara vez se queja dejando escapar algún
ladrido lastimero. ¡Esta maltrecho pero vive! Dios escuchó
nuestras plegarias, no le dejó morir.
-
Bueno familia del Nazareno, es una experiencia la de ustedes con el
pichicho. ¡Qué distinto que es todo, ni la arena tiene
aquí el mismo significado, ni el Simún es el mismo, acá
lo rebautizaron "Siroco". Bastante para este viaje. Mohame
se tiene que ir. Que Alá los ilumine con sabiduría
y amor... amor tal cual, a secas, amor, amor del verdadero, no el amor
comprado en jugueterías made in USA, sino el amor de cualquier
madre
el del pesebre, amor simple, decantado de la vida , nunca
destilado por quienes nos utilizan.
- No te vallas aún Mohame, cuéntanos algo de tus hijos,
nos visitas una o dos veces por año y luego, calladito como viniste
te quieres marchar enseguida. ¿Es que acaso no te caemos bien?
- ¿Quieren saber de mis hijos? Ellos están igual que los
otros pequeños del desierto, igual que yo mismo cuando éramos
chicos. Y mejor me voy porque en esta casa, sin que ustedes se den cuenta,
también "a pasado el Nazareno". Créanlo, por
estos pagos y por esta casa a pasado el Nazareno.
- No te vallas Mohame lindo, no te vallas todavía. Cuéntanos
cómo es la llegada del Nazareno para los habitantes del desierto.
-Nosotros somos más piadosos, a los animales no hay que dejarles
sufrir. Tampoco sirve decir "pobrecito" y no hacer nada. ¿Sabrán
acaso cuantos cientos de niños salvarían de morir al año
si Manolo hubiese comprado medicamentos en lugar de las cien mil y pico
de pelas que se tiró en el perro? ¿Un perro acaso vale
más que una vida humana? ¿Un perro vale más que
miles de saharahuis?
- Oye hombre, que tampoco se lo puede dejar morir.
- Esa es la cultura del "Nazareno". Bueno, para que comprendáis
les voy a contar, luego dejadme ir niños: Resulta que cuando
pequeños jugábamos despreocupadamente en el desierto con
los otros chicos. Todavía es el día de hoy que pasa exactamente
lo mismo. Para avisar de los peligros están los mayores y entre
ellos principalmente nuestra madre. Cuando el peligro se acercaba sin
compasión, todos sufríamos de muchísimo miedo y
nuestra propia mamá nos enterraba en la arena dejando solo una
fina cañita sobresaliendo apenas para que respiráramos.
La cabeza, los ojos, las orejas, el pelo, todo tapado, todos ciegos,
mudos y respirando un miedo espantoso. ¿Saben por qué?,
porque venían los españoles con sus campañas al
desierto, con sus caballos feroces y sus tanques aplastando todo a su
paso. Los españoles, como los franceses, da igual, todos los
intrusos portaban la cruz en sus pechos, en sus símbolos. ¿Ustedes
chicos a qué le tenían mucho miedo cuando eran más
pequeños?
- ¡Al hombre de la bolsa! , ¡al lobo feroz!, ¡que
te coge el coco!, ¡el hombre del saco!, el coco ...
- "Pues a nosotros, cuando nuestras mamitas nos sepultaban apresuradamente
debajo de la caliente arena, nos gritaban despavoridas: "¡¡¡viene
el Nazareno!!! ¡¡¡viene el Nazareno!!!"
Esa es la pequeña historia que les cuento, la historia de mi
pueblo, pobre y perseguido siempre, pero perseguido a muerte. En el
grito de nuestras madres y en las actuales, el nombre del salvaje asesino
se sintetiza en "el Nazareno", porque de él vino esa
religión impiadosa, sangrienta, tan fundamentalista como algunas
del Corán o del Talmud. El Niñito Palestino seguramente
puede haber sido muy buenito como cualquier otro chico, hasta puede
haber sido un Dios, pero los que hablaron en su nombre una vez que le
torturaron y mataron, ellos no son buena gente, crean lo que les digo,
no son buena gente... y están mezclados entre ustedes, están
mezclados dentro de ustedes. Que Alá les salve de semejante hechizo.
Cuando a la mañana siguiente la familia de Manolo despertaba
para un día de Navidad que prometía, ya Mohame estaría
a kilómetros de distancia peleando contra las olas en un botecito
de morondanga o contra los vientos del desierto y su permanente sol
a rajatablas. Cada uno de sus viajes resultaban una auténtica
proeza, un arriesgar la vida sin cuento para paliar el mal de su amado
y sufrido pueblo. ¿Qué puede significar para ellos exponer
la vida en una carrera de Rally o en una "cojonuda" corrida
de toros? ¿Puede llegar a las dimensiones de un insulto cultural?
Mohame con la maltrecha patera se perdió en el mar, no sabremos
si esta con Alá o consiguió nadar hasta la costa africana
y esta merodeando por el Sahara en prevención al ataque mortífero
de esa cruz usurpada a un humilde árabe llamado Jesús
de Nazareth. Mientras, en el barrio del Carrizal, en el recipiente
de residuos de la esquina, tirado sobre garrafas vacías de agua
y mucha comida sobrante, el perrito del hijo de Manolo no sufría
más, estaba perfectamente degollado.-
Moraleja: Si tomas conciencia del porqué siguen naciendo
millones de niñitos sentenciados a la pobreza aún antes
de nacer, pues te llamarán subversivo y, si no te callas te crucificarán
como a Jesús.