Que la opinión
pública es fácilmente manejable, y que los medios de comunicación
se mueven por intereses político-económicos, no es una
cosa que yo haya descubierto. Tras el "asalto" al rectorado
de la Universidad de Sevilla el pasado 8 de febrero, mucha gente ha
perdido la memoria a cerca de los meses de lucha de los estudiantes
sevillanos. Como acto contrainformativo, vamos a intentar hacer memoria.
El germen de la lucha: nace el CGH.
El
Comité General de Huelga (CGH), es un órgano formado por
los comités de huelga que nacen en las asambleas de base de las
distintas facultades. El surgimiento de este movimiento viene de la
necesidad de iniciar y organizar la lucha contra la LOU, ya que los
órganos oficiales(CADUS), y algunas delegaciones eran totalmente
incompetentes.
Se plantea como una asamblea abierta donde tengan cabida todas aquellas
personas que estén en contra de la LOU y la privatización
de los servicios sociales. Frente a esto, una vez que comienzan las
movilizaciones, los órganos de gobierno de la Universidad de
Sevilla, CADUS, profesores y PAS, se unen a la lucha, atendiendo cada
uno a sus intereses particulares. Este choque de intereses se demostrará
en la manifestación del 1 de diciembre en Madrid, controlada
por el grupo PRISA, PSOE y sindicatos mayoritarios sumados a la lucha
por meros intereses de política de oposición y captación
de votos. Mientras la multitudinaria manifestación presidida
por Zapatero(que había firmado el Informe Bricall, prefacio de
la LOU) llegaba a la Plaza de España, una manifestación
alternativa, convocada por las asambleas de base de las universidades
de todo el estado era acordonada por la policía nacional impidiéndoles
la marcha que estaba legalizada por la Avenida de La Coruña.
Junto a las casi 30 furgonetas de la policía antidisturbios había
varias ambulancias del SAMUR, ¿Pensaban que serían necesarias?.
La táctica estaba clara: las movilizaciones contra la LOU debían
terminar, era la hora de la negociación. Solo unos cuantos seguirían
diciendo no a la LOU.
50 días de acampada.
Desde principios de diciembre, y con el
fin de no parar la lucha durante las navidades, estudiantes de la Universidad
de Sevilla, organizaron un campamento en la puerta del Ayuntamiento
de Sevilla. Esta acampada en pleno centro de la ciudad fue aprobada
y permitida por el Alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín.
La simbiosis entre el paisaje urbano, con el humo y los coches, y el
campestre de las tiendas de campaña se hizo patente durante las
navidades, fiestas que pasaron los habitantes de la acampada en la Plaza
Nueva de Sevilla, durmiendo en el suelo, lejos de sus familiares, bajo
frío y lluvia.
Unos ven a los estudiantes como hippies
con pintas raras que están desluciendo las fiestas navideñas.
Se escuchan frases como "menos acampada y más estudiar"
o la ya famosa frase empleada por los sectores mas reaccionarios de
la sociedad española "la culpa de esto la tienen los socialistas".
Otros dan su apoyo a un grupo de personas que están ahí
para protestar e informar, como hicieron ciertos sectores de la izquierda
andaluza, los mineros de Aznalcóllar, cantantes y grupos de Rock,
entre otros que, participan en distintas actividades que se realizaron
durante los 50 días que duró la acampada. En este tiempo
se pidieron tres citas con el rector de la Universidad de Sevilla Miguel
Florencio y las tres fueron rechazadas. El pasado 6 de febrero la policía
nacional, la policía local y los servicios de limpieza del Ayuntamiento
de Sevilla (LIPASAM) ponían fin a la acampada irrumpiendo en
la Plaza Nueva a las 4:30 de la madrugada esgrimiendo mangueras y malas
formas contra los allí acampados, que sin oponer resistencia
fueron víctimas de insultos y agresiones por parte de los agentes.
Es sabido que a los Cuerpos de Seguridad del Estado no se les da muy
bien aquello de la dialéctica, ya que comprobaban a patadas si
las tiendas de campaña estaban ocupadas. Amparándose en
no se que ley impidieron a los estudiantes comunicarse por medio de
los teléfonos móviles con otros compañeros, e incluso
amenazaron a un periodista gráfico con el fin de que no tomara
imágenes del baño de injusticia y zotal que iban a realizar.
La lucha democrática era asesinada por los demócratas.
¿Democracia en la universidad?
El 8 de febrero, dos días después
del brutal desalojo de la acampada, se reunía la Junta de Gobierno
de la Universidad de Sevilla con carácter extraordinario. Uno
de los puntos del orden del día era el análisis de las
competencias de los órganos de Gobierno y actitud que se tomaría
en relación con la disposición transitoria segunda de
la LOU. Los estudiantes, unos cincuenta, más o menos, se concentraron
en el rectorado de la universidad donde se iba a celebrar la reunión,
de carácter público, con el fin de estar presente en ella
para mostrar su rechazo al acatamiento de la ley por parte del rector
y entregar un comunicado:
Sevilla, 8 de febrero de 2002
Reunida la Junta de Gobierno con carácter extraordinario y figurando
como séptimo punto del orden del día:
"7. Análisis de competencias
de los órganos de Gobierno y determinación de criterios
generales de actuación en relación con la disposición
transitoria segunda de la Ley Orgánica de Universidades".
Y teniendo presente la actitud de los
órganos de gobierno anunciamos:
Que hasta que la voz de todos los estudiantes en relación con
la ampliación de la L.O.U. no sea escuchada no permitiremos que
se celebre ninguna de las sucesivas convocatorias de los órganos
de gobierno, con el fin de evitar que se tomen decisiones de forma unilateral
y se obvie el claro posicionamiento de rechazo frente a la Ley Orgánica
de Universidades mostrado hasta la fecha por la Universidad de Sevilla.
Por ello, exigimos se garantice la convocatoria de una "ASAMBLEA
DE UNIVERSIDAD (remitiéndonos al artículo 172 de los estatutos
de la Universidad de Sevilla)", y por tanto la actuación
consecuente de los órganos de gobierno, para que la resolución
de la misma en cuanto a DESOBEDIENCIA CIVIL vincule a la totalidad del
colectivo estudiantil de la hispalense.
Estudiantes en contra de la L.O.U.
Las intenciones de los estudiantes no era ningún secreto, ya
que se convocó a todos los compañeros plagando de carteles
los pasillos de las facultades. Tras las tres negativas del rector a
escuchar a los alumnos, que antes señalé y que hacen patente
la falta de democracia en la universidad, hay que sumar la actitud del
rector ante los manifestantes:
Aumentar el personal de seguridad privada, cerrar puertas que jamás
han estado cerradas para impedir el acceso a una reunión de carácter
público, hacer mutis por el foro y no dar la cara ante
las reclamaciones de unas personas a las que representa.
Los estudiantes allí reunidos sólo querían hacer
uso de su derecho a expresarse y ser oídos. En ningún
momento se agredió a nadie. Los miembros de la seguridad privada
contratada por la universidad no dudaron en golpear con porras las manos
que aparecían tras las puertas, ni en disparar a bocajarro con
extintores, de extrema toxicidad, contra los manifestantes.
Una vez en la sala de juntas los estudiantes dirigieron sus quejas pacíficamente
a los miembros de la Junta de Gobierno presentes en la sala y, tras
ser suspendida la reunión, abandonaron en orden las dependencias
rectorales.
Los hechos ocurrieron en dos horas, a cara descubierta y con los medios
de comunicación presentes. Horas después, el rector interpuso
una denuncia penal en el Juzgado de guardia de Sevilla, y en rueda de
prensa afirmó que se tomarían medidas contundentes contra
las personas relacionadas con los hechos y que jamás antes habían
ocurrido hechos similares en la Universidad de Sevilla, considerando
esto medida de peso para justificar su actuación. 5 alumnos de
diversas facultades de la universidad han sido expedientados y expulsados
cautelarmente, por lo que dictamina la ley de 1954 a la que se ha acogido
la Universidad de Sevilla, en la que la presunción de inocencia
no existe. No se sabe cual es el criterio que está siguiendo
el rector a la hora de abrir los expedientes, ya que de los aproximadamente
50 estudiantes que estuvieron presentes en los hechos ocurridos en el
rectorado sólo 5 han sido expulsados.
Contundencia, desproporción
y represión en las acciones policiales y judiciales.
El martes 12 de febrero se producían
5 detenciones por parte de la brigada de información de la policía.
Tres de los estudiantes fueron detenidos y esposados en la calle por
policías de paisano, y llevados a dependencias policiales. Otro
se presentó voluntariamente en comisaría con un abogado
que se iba a hacer cargo de la defensa de los jóvenes y ambos
fueron retenidos. Al día siguiente compañeros, amigos
y familiares de los detenidos se concentraron a las puertas de los juzgados
para pedir la inmediata puesta en libertad de los jóvenes. De
repente, alrededor de 15 policías rodearon a los allí
presentes y comenzaron a pedir los carnés. Tenían una
lista con nombres y todo el que era localizado fue detenido. Esa tarde
varios estudiantes que sabían que estaban siendo buscados por
la policía, se presentaron voluntariamente en comisaría.
En total 15 detenidos. Las siguientes horas, fueron horas de tensión
para las personas que hacían guardia a las puertas del juzgado,
ya que no se tenía la más mínima información
sobre el estado de los compañeros. A última hora de la
tarde, los abogados defensores solicitaron a la jueza que instruye el
caso un hábeas corpus, medida que obliga a trasladar a
los detenidos ante el juez para tomarles declaración y ponerlos
en libertad si fuera oportuno. Esta medida fue desestimada por la magistrada.
El jueves 14, los detenidos fueron trasladados desde la comisaría
a los juzgados. Tras negarse a declarar, acogiéndose al artículo
17 de la constitución, los detenidos fueron puestos en libertad
sin fianza, aunque el fiscal pedía para ellos prisión
preventiva. Estas 15 personas deben presentarse los días 8 y
22 de cada mes en los juzgados. A lo largo del mes de febrero 7 personas
más han sido encausadas y llamadas a declarar. En total 22 personas
a expensas de juicio.
Prensa y opinión pública.
El papel que ha jugado la prensa en todo
este proceso ha sido decisivo a la hora de criminalizar los hechos y
a las personas que lo cometieron. El abuso de imágenes impactantes
prima frente a la información veraz, y la anécdota vacía
frente al análisis exhausto. Los periodistas gráficos
que siguieron las detenciones llegaron a negarse a cubrir una rueda
de prensa que dieron los padres de los detenidos, alegando que habían
sido objeto de insultos e incluso agresiones por parte de las personas
que esperaban a las puertas del juzgado la liberación de sus
compañeros y familiares. Ellos se quejan de que se les increpa
y sostienen que sólo hacen su trabajo, pero pisotean al que se
les ponga por delante con tal de obtener la foto perfecta. Además,
¿Quiénes son ellos para determinar que actos deben cubrir
y cuales no?. No tienen vergüenza ni respeto. Esta campaña
mediática y represiva, no responde mas que a la intención
de acabar con el último reducto de lucha contra la privatización
de la educación. El gobierno ensaya formas de asustar a los "violentos"
que llegarán a Barcelona esta semana, y a Sevilla en junio. No
se dan cuenta que ellos son los violentos que enmascaran su política
fascista y represora, bajo un manto democrático falso y se escudan
tras policías y fiscales.