
Por Miroslav Sbkdeki
Alguien creerá que ahora me toca ponerme a hablar sobre la serie
de películas que llevan este nombre, Matrix, y que responden a una realidad
de ficción. Sin embargo, en el Estado de Florida, en los Unites, alguien
llamado Paul Cameron, se ha propuesto convertir esta horrible
pesadilla en realidad.
Matrix, siglas de Multiestate Antiterrorism Information Exchange, es
un paso más del gobierno de EEUU en el camino hacia la perfecta sociedad
del Gran Hermano. Misión del sistema: acumular información infinita
sobre los habitantes del país, convinando archivos policiales, comerciales,
etc. Así, según el responsable técnico del proyecto, en unos pocos meses
se podrá "encontrar instantáneamente, por ejemplo, todos los nombres
de las personas de pelo castaño que posean una furgoneta roja de la
marca Ford en un radio de 30 kilómetros a partir del lugar en que se
produzca un incidente sospechoso". Aunque este rastrero proyecto ha
visto la luz en Florida (quién gobernará allí), la intención del gobierno
de Washington es extenderlo por todo EEUU en coordinación con el Departamento
de Seguridad Interior y ya trece Estados han dado su visto bueno.
Matrix es un paso más en el destartalado gobierno del último vástago
de esa despreciable familia que gobierna "el país más poderoso del mundo".
Un camino que se inició con la Patriot Act, un mes después de los atentados
del 11-S, dando pie a la detención de sospechosos extranjeros por la
policía por tiempo casi indefinido, a su encarcelamiento y aislamiento,
permitiendo al FBI las escuchas telefónicas sin razón específica, la
restrición de los actos de protesta contra las decisiones de la Casa
Blanca. En esta linea, el Secretario de Justicia de los Unites, John
Ashcroft, pidió ampliar la Patriot Act, incluyendo la pena de muerte
y las detenciones "preventivas" para combatir el terrorismo (que no
se entere por aquí uno que yo me se, que rapidito se pone a hacer campaña
con voz de tejano espalda mojada).
El final de este camino es un proyecto del Pentágono que se llama TIA
(ya se, ya se, pero le habrán pedido la patente a los del Mortadelo)
siglas que fueron de Total Information Awareness, cambiándose después
por el más político de Terrorism Information Awareness, por lo de los
malentendidos, vamos. El emblema de tan descabellado proyecto: un ojo
que vigila el mundo encaramado en una pirámide con el lema en latín:
"Scientia est potentia" o el conocimiento es poder; ilustrativo, no?.
El TIA identificará personas a gran distancia por el iris de los ojos,
los surcos del rostro o incluso por el modo de caminar, analizará documentos
financieros, médicos y educativos para mantener al personal bajo control.
El proyecto, por fin, pretende almacenar un mínimo de cuarenta páginas
de información sobre cada uno de los 6.200 millones de habitantes de
la tierra y procesarlos en un ordenador de gigantesca capacidad (cada
compra con tarjeta, suscripción a una revista, cada palabra que tecleemos
en internet, cada receta médica que solicites, cada vez que saques un
libro de una biblioteca, se almacenará en tu expediente dentro de la
cabezota de nuestro gran hermano (Departamento de Defensa). Presupuesto
de la TIA: 50 millones de dolares para los tres próximos años.
Si preguntamos por la paternidad de semejante aberración nos encontramos
con John Poindexter, consejero de seguridad nacional de Ronald Reagan,
sentenciado a seis meses de cárcel por mentir al Congreso, destruir
informes oficiales y obstruir las investigaciones de la venta de armas
por los EEUU a Irán para poder financiar la contra nicaragüense que,
entrenada y pagada por los yankis, acabó derrocando al gobierno sandinista.
Es decir, este fiel servidor de la patria de los filibusteros es un
claro ejemplo del perfil de funcionario que el gobierno de Bush modela
o recoje del glorioso pasado de las administraciones conservadoras de
su padre y el nuevo dios del republicanismo, Ronald Reagan, aquel mal
actor que fue aún peor presidente y que sin embargo ha dejado una indeleble
huella en el corazoncito de aquellos americanos que no tenían más ley
que la del revolver y la biblia.
Por supuesto que se han levantado voces en contra de este proyecto,
por ejemplo la de la American Civil Liberties Union, que critica que
se acaba con la noción de que toda persona es inocente hasta que se
demuestre lo contrario, que puede generar detenciones arbitrarias, como
de hecho ha venido sucediendo desde que empezara la guerra contra Afganistán,
que aumenta la indefensión del ciudadano frente al Estado, violación
de los derechos de privacidad, libertad de expresión y de asociación.
Todo esto recuerda a la mítica novela que George Orwell escribiera
hace ya 54 años contra el estado represivo de la Unión Soviética. No
deja de ser paradójico que el mundo se encuentre cada vez más cerca
de esa visión capitaneado por la potencia que levantaba la bandera de
la libertad contra la dictadura estalinista. ¿Qué nuevas historias argumentativas
y racionales inventaremos esta vez para ver con buenos ojos este nuevo
e irreversible golpe contra nuestra libertad? La lucha contra el terrorismo
permite cualquier tipo de aberración contra el sistema de derechos civiles
que tanta sangre y dolor y miseria costó conquistar. Pero no fue nuestra
sangre la que se derramó entonces, y quizá por eso aún no somos capaces
de darnos cuenta que no se tarda apenas nada en perder lo que tanto
esfurzo costó construir.
Ea, esperando tan solo que no llegue el día en que la puta TIA nos
fiche.
Salú.
Para un mejor artículo: Le
Monde Diplomatique