Sabemos de buena tinta que eres
un tío con muchos años de militancia política y
social. ¿Cómo, cuándo y dónde empiezas a
coquetear con la subversión?
Sobre todo fue a partir del momento en que entré
en la universidad. Lo que me motivaba entonces, con 16 o 17 tacos, era
el teatro. Lo que pasa es que en aquella época todo se politizaba,
porque la censura, en el teatro por ejemplo, era algo brutal. La vivencia
de que una obra de teatro tenga que pasar por el control de un censor,
te hacía sentir la necesidad de una libertad, de alguna manera
eres ya antifascista en la medida en que simplemente lo que querías
era expresarte a través del teatro. Eso te politizaba. De hecho
mi primera actividad pública política fue un recital de
Miguel Hernández en la Facultad de Filosofía y Letras
de Valladolid en el año 68 o 69. En aquel momento lo que había
en la universidad de Valladolid eran fundamentalmente comunistas de
distintos pelajes, desde la MCR, el MC, la ORT, el PT
y bueno,
el Partido Comunista, los carrillistas, con una política más
de reconciliación nacional y tal, pero que eran mayoría
en la oposición. Así que por una conexión personal
me empezaron a invitar a reuniones de la Joven Guardia Roja y a partir
de ahí me incorporé a una militancia política que
fue, fundamentalmente, en la Joven Guardia Roja y después en
el Partido del Trabajo.
Esas organizaciones tenían un funcionamiento jerárquico
que tú asumías en función de la acción en
la clandestinidad, era lo que se llamaba 'centralismo democrático',
que significaba en realidad que todas las órdenes procedían
de arriba. Teóricamente en cada célula se discutían
las cosas pero, en la práctica, siempre las directrices te venían
de arriba y tú tenías que cumplirlas. Cuando acabé
la carrera me mandaron para Santander para organizar el partido (PT).
Allí encontré trabajo en los colegios familiares rurales,
organizados por la Iglesia pero con un planteamiento pedagógico
bastante progresista. A partir del proceso de reunificación entre
la ORT y el PT y de la participación en las primeras elecciones,
con todo un oportunismo descarado que hubo, con una serie de peleas
en cada sitio que eran realmente luchas por el poder, empezaron a aflorar
toda una serie de contradicciones que con la democracia subió
como la espuma. De repente hubo ahí una descomposición
y cada uno pilló por un lado, y, ya te digo, unos cuantos de
los más conocidos pillaron dentro del aparato del poder. Después
de doce años de militancia bajo unas condiciones duras de talego
y clandestinidad, te encuentras como que has hecho el canelo.
Yo me trasladé a Valladolid a dar clases en un instituto y allí
surgió una confluencia de gente de las Juventudes Libertarias,
de CNT, rebotaos como yo que veníamos del PT, algunos
incluso del PC, también chavales muy jóvenes, que empezamos
a convocar manifestaciones, organizábamos debates, hacíamos
algún tipo de acción.... Para mí fue el encuentro
con una forma de trabajo y de pensamiento totalmente distinta, horizontal,
creativa, abierta, cada uno se comprometía a lo que quería
y funcionábamos. Luego estuve en Aranda del Duero, en Burgos,
colaborando con la creación del Sindicato de Estudiantes de CNT.
Total, que ya me vine para Cádiz, y bueno, yo en realidad no
había hecho nunca sindicalismo, pero más fundamentalmente
por amistad con la gente de Valladolid pues me afilié a CGT.
En Cádiz los primeros años fundamentalmente lo que trabajábamos
era, aparte de la calle, la historia del Ateneo Libertario Germinal,
que durante un tiempo reunió las misma características
del Garbanzo Negro, es decir, un funcionamiento horizontal, una confluencia
de gente distinta
En Cádiz empieza entonces tu trayectoria sindical,
en un principio ocupando el cargo de Secretario de Acción Social
y más tarde como Secretario General de CGT-Andalucía.
¿Cuál es el modelo sindical de CGT, y qué diferencias
guarda con el de otras organizaciones sindicales?
CGT es anarcosindicalista, pero en el sentido siguiente.
Anarcosindicalista quiere decir que es un sindicato, con una orientación
anarquista, pero fundamentalmente es sindicalismo, sindicalismo anarquista
o anarcosindicalismo. 'Anarco' ahí no deja de ser un adjetivo,
el sustantivo es sindicalismo. El objetivo es hacer un sindicato, que
no es un partido ni un grupo ideológico, es una agrupación
de trabajadores para defender sus intereses, desde los más inmediatos
a los más utópicos o los más estratégicos.
Ahora, hay cuestiones que son claves y que sí definen el carácter
anarcosindicalista de la organización. Por ejemplo el carácter
autónomo. CGT es un proyecto de hacer un sindicato autónomo,
que no dependa de nadie más que de sus propios afiliados. Nosotros
no dependemos de ningún partido ni de ninguna organización
ni del estado. Ese es el principio básico. La UGT, por ejemplo,
tiene una relación histórica con el PSOE. Comisiones tuvo
un origen autónomo hasta que el Partido Comunista tomó
el control del sindicato cuando la Asamblea de Barcelona e hizo que
entrara después dentro del paquete de negociación de los
Pactos de la Moncloa, un pacto que garantizaría toda esa transición
para conseguir mantener el sistema de explotación y los mismos
fascistas pero con nuevas caras. A eso se añade la dependencia
que estos sindicatos tienen del estado. El 70% del presupuesto de Comisiones
Obreras viene de los cursos de formación, todo un tinglado que
condiciona la actividad sindical. CC.OO. quedaría totalmente
paralizada probablemente si el estado le niega toda la financiación
que tiene.
Una segunda cuestión: la autonomía está de cara
hacia fuera y también de cara hacia dentro. Es el planteamiento
federal, que cuesta muchísimo en estas circunstancias. Es decir,
cómo conseguir un sindicato que sea amplio y que al mismo tiempo
hasta el último afiliado pueda decidir lo que se hace. Es difícil
pero ese es el intento y es lo que marcan los estatutos de CGT. Los
SP (secretariados permanentes) en absoluto podemos tener un carácter
ejecutivo, lo que tenemos que hacer es simplemente vigilar el cumplimiento
de los acuerdos surgidos en congresos, plenos y plenarias.
Una última cuestión es la práctica de un sindicalismo
social. Los trabajadores tenemos que tener
capacidad para entender que el sindicalismo no es exclusivamente lo
económico, luchar por un peseta más. El sindicalismo es
también las relaciones norte-sur, el sindicalismo es también
el problema de la vivienda, el sindicalismo es el problema de los parados,
el sindicalismo es el problema de género, el sindicalismo es
el problema del medio ambiente y de la destrucción de la vida,
el sindicalismo es la solidaridad, el apoyo mutuo, es el internacionalismo
en fin, todo eso es el sindicalismo.
En fin, se trata de mantener por lo menos
esos tres pilares, funcionamiento federal, autonomía, no depender
de nadie, tomar tus propias decisiones, un sindicalismo que sea un proyecto
global, que no sea estrecho, que no pierda de vista que en realidad
es la explotación el enemigo, no tanto el ganar más o
ganar menos. Tu aspiración es llegar a ser un hombre libre, no
un esclavo mejor pagado. Lo que pasa es que, claro, tienes que organizar
un sindicato en esta realidad social y uno no hace sindicalismo diciendo
simplemente que hay que acabar con la explotación cuando la gente
sabe que al día siguiente tiene que ir a trabajar a las seis
de la mañana y al siguiente, al siguiente y al siguiente.
¿Y qué pasa con ese mal rollito existente
entre CNT y CGT? ¿Cuáles son las diferencias?
El problema es que CNT no tiene como aspiración
llegar a ser un sindicato realmente. CNT es más próximo
a lo que es un partido político, por mucho que les duela eso.
Partido político no tanto en cuanto a concepción de lucha
por el poder pero sí en cuanto a una cohesión de tipo
ideológico, es decir, son gente que se agrupa entorno a unas
ideas, y un sindicato nunca ha sido eso, ni la CNT ha sido nunca eso.
El sindicato es una agrupación natural, ligada a tu puesto de
trabajo, a tu actividad concreta de cada día, que es lo que hace
que te asocies para defenderte de una agresión que tienes ahí
del dueño de la empresa, del patrón.
Aquí hay un problema: los anarcosindicalistas llegamos tarde,
perdimos nuestro momento. Lo que es la CNT fue destruida por la represión,
esa es la realidad. Es decir, todos los cuadros, los afiliados, toda
la gente de CNT fue desterrada, fue encarcelada, fue asesinada o se
exilió. Por eso yo, como te decía antes, en el año
69 no encontré, en la universidad por lo menos, anarquistas.
La represión fue brutal, una auténtica masacre, un exterminio
de la gente de izquierdas. Entonces qué ocurrió: en el
77 de repente la CNT empieza a recobrar fuerzas, joder, el mítin
de San Sebastián de los Reyes
, empieza a afiliarse gente
porque la CNT estaba viva, porque era la representación de ese
sindicalismo autónomo que estaba todavía en la memoria
de la gente. Pero en esos años no estaban maduras las cosas,
no había cuadros obreros con experiencia, una mezcla de gente
que venía de todos los lados
aquello estalló, porque
fue incapaz de dotarse de unas estructuras. Después hubo una
serie de gente que en el Congreso de Valencia dijo, bueno, vamos a trabajar
en la construcción de un sindicato, y durante diez años
ha sido más o menos una travesía del desierto.
Hay que tener en cuenta una cosa. La CNT luchó contra un estado
que ni garantizaba la enseñanza para los hijos de los trabajadores,
ni la sanidad, ni nada, ...era un estado que lo único que te
prestaba era represión, era guardia civil, etc. Era un estado
con una legislación laboral prácticamente inexistente,
entonces estaba claro que la CNT se organizaba al margen del estado
y para conseguir un convenio tenías que imponerlo, porque en
esas circunstancias no tenías más salida que la pelea.
Pero, nos encontramos en una realidad totalmente distinta; se ha desarrollado
un estado de bienestar, entre comillas y aparentemente, pero hay una
serie de cosas que son reales, por ejemplo, todo el mundo puede estudiar...otra
cosa es qué tipo de escuela hay. Hoy día tienes unos mínimos
derechos que no tenías en aquella época, y la visión
de la gente acerca del estado no es la misma. También tienes
una legislación laboral que por desgracia incluso ahora tienes
que defenderte porque la están dinamitando. Te quiero decir,
el que un representante de los trabajadores vaya a negociar un convenio
con unas mínimas garantías de que no le van a despedir
yo eso lo considero una conquista, aunque al mismo tiempo es una trampa.
¿Los comités de empresa son una conquista
o una trampa?
Los comités de empresa son una conquista que,
como toda conquista, tiene su trampa. Es decir, son una serie de derechos
que se han conseguido, pero que le sirven también al sistema
para controlar. El comité de empresa te facilita la capacidad
de negociación, de llegar a todos los trabajadores y de dar una
respuesta a lo que allí haya, siempre que estés informando,
haciendo asambleas
En estos momentos, en el mundo del trabajo
no hay capacidad de organizarse totalmente al margen de las instituciones
del estado y de la propia legislación, porque de alguna manera
hay algo de ella que te protege, no es una legislación exclusivamente
represiva, es una legislación fruto de un consenso, de una reforma,
una serie de cosas que el estado ha concedido, como puede ser el que
tú estés legalizado como sindicato. Sin embargo tú
sabes que esa legalidad al mismo tiempo es una trampa. Es decir, las
libertades que tenemos ahora las tenemos que utilizar, igual que los
comités de empresa, siendo conscientes de que esto no es la libertad
ni la democracia ni nada. Los comités de empresa son una herramienta
para poder utilizar, y, según como lo hagas, servirá,
como en el caso de UGT y Comisiones, para poder decidir al margen de
los trabajadores, firmar los convenios y pasar de todo el mundo, o,
en tu caso, tiene que servir para tener una información, tener
una herramienta para llegar a los trabajadores...
Un
tercio de la población activa española se encuentra excluida
del mercado laboral y otro tercio en situación precaria, con
empleos temporales, cortitos de derechos y sin ninguna estabilidad.
El último tercio, decreciente desde hace dos décadas,
es el de los trabajadores con estabilidad, o sea, fijos o con garantías
de poder llegar a puerto. Estos son los que engrosan las filas de los
sindicatos. La participación del resto del espectro es marginal.
¿Qué utilidad tiene para un trabajador en precario o excluido
del mercado laboral la participación en un sindicato?
Precisamente el trabajador precario o desempleado es
el que más lo necesita. Que cada vez haya mayor número
de trabajadores con contratos precarios, sin derechos, prácticamente
en una situación como la del siglo XIX, del aquí te pillo
y aquí te mato, hace todavía más necesario que
tengas que agruparte, porque es que si no te machacan. Probablemente,
no agruparte en organizaciones tradicionales. Está claro que
lo que la gente tiene que hacer es autoorganizarse y buscar fórmulas
creativas e imaginativas de dar una respuesta a esa situación.
Ese es el reto. Y realmente por ahí, esto es una opinión
personal, es por dónde CGT se puede desarrollar como proyecto
de futuro de emancipación social. La CGT no te va a resolver
nada, pero sí te va a dar una infraestructura, una capacidad
para la autoorganización. El problema es que en esos sectores
predomina una situación individual, cada uno buscándose
la vida
El problema es ese. Cómo conseguir que todos estos
sectores precarios se autoorganicen. Hay que darle imaginación,
hay que hacer a lo mejor mucha acción directa, mucha guerrilla
hasta que los empresarios te vayan teniendo en cuenta.
Pero eso en estas circunstancias es muy difícil. Y ahí
estaría nuestro reto, hacer un proyecto que influya en la sociedad,
que a fin de cuentas es lo que queremos. Es decir, la CNT influía
en la sociedad, influía en la política del estado aún
estando contra él, se tenía que contar con la CNT. A eso
aspiramos, a que la voz de los trabajadores influya en este país.
La voz de los trabajadores ni está en el parlamento ni está
en ningún lado, está totalmente machacada. Si consiguiéramos
engarzar con todos esos sectores que están ahí y decirles:
"mirad, aquí tenéis un espacio de lucha, vuestra
autonomía, vuestra capacidad de decisión y a cambio os
damos una infraestructura, un apoyo económico que dan los trabajadores
fijos". Porque en nuestro sindicato sí que existe por un
lado ese respeto a la autonomía, que sea un sindicato de precarios
que podáis organizarlo vosotros mismos y podáis plantear
incluso una estructura organizativa que se acople a la estructura federal
perfectamente, y por otro lado, tenemos una concepción global
y no corporativa, y, quiero decir, ¡joder, vais a contar con el
apoyo de los funcionarios y demás trabajadores que estén
en CGT!.
II
Parte