EL MRTA: LAS CAMPAÑAS
Por Miroslav

Imágenes cedidas por www.voz-rebelde.de
"Nosotros, nos vimos en la necesidad de empuñar las armas y participar del conflicto interno en forma plena y conciente, como única forma de resolver la situación de explotación y atraso, de hambre y miseria, que vive la enorme mayoría de nuestro pueblo."

En 1987, la dirección emerretista eligió San Martín como el escenario para abrir su primer frente guerrillero, conocido desde entonces como Frente Nororiental. A fines de septiembre, la Dirección Nacional consideró que estaban en la capacidad de iniciar acciones militares. Así, el 8 de octubre, una parte del destacamento subversivo tomó la ciudad de Tabalosos. Esta acción marcó el inicio de la campaña "El Che vive", en las que se atacaron varios puestos policiales de las ciudades de la zona. Posteriormente se realizó otra campaña de mayor envergadura, "Túpac Amaru libertador", que comenzó el 6 de noviembre, cuando una columna emerretista, tomó las ciudades de Juanjui, San José de Sisa y el distrito de Chazuta, en San Martín. En diciembre de 1987 los dirigentes nacionales emerretistas dieron por concluidas las campañas y acordaron la desconcentración de sus fuerzas.

A mediados de 1988, el panorama social y político se encontraba agitado por la crisis económica, los sectores populares protestaban por el incremento de los precios de los productos de primera necesidad y los movimientos sindicales se movilizaban solicitando el aumento de sus sueldos y salarios. Además el intento de estatización de la banca había generado una inusitada respuesta en los sectores altos y medios de la sociedad. Los partidos que representaban estos intereses, entre ellos el Movimiento Libertad, liderado por Vargas Llosa, se unieron en el Frente Democrático.

Imágenes cedidas por www.voz-rebelde.deLa formación del destacamento emerretista en el Frente Central tomó unos cuatro meses, entre 1988 y 89, en los que se produjeron enfrentamientos con Sendero Luminoso. La Dirección Nacional emerretista planificó una campaña político-militar nacional denominada "Con el Amauta a luchar hasta vencer" que se desarrolló durante abril. La acción más importante se realizaría en el Frente Central con la toma de la ciudad de Tarma, capital de la provincia del mismo nombre, con lo cual los emerretistas esperaban causar el mismo impacto que tuvieron en noviembre de 1987 en San Martín. En tanto, en diversos puntos del país empezaron las acciones de propaganda armada y algunos ataques realizados por el MRTA como parte de la campaña nacional planificada.

La madrugada del 28 de abril, en un departamento de Junin, cuando un destacamento emerretista se desplazaba en dos camiones con destino a la ciudad de Tarma, chocó con soldados de las fuerzas especiales del Ejército, produciéndose un cruento enfrentamiento donde murieron 58 emerretistas mientras nueve de ellos lograron escapar. El golpe sufrido por el MRTA en Molinos desbarató el trabajo subversivo en la región Central, habiéndose perdido dirigentes de la talla de Antonio Meza.

Durante los primeros meses de 1989 cayeron varios dirigentes emerretistas, entre ellos el Secretario General del MRTA, causando graves problemas a la dirección del movimiento. En estas circunstancias, Néstor Cerpa Cartolini
(foto de su tumba abajo del todo) asumió la conducción del movimiento. La mayoría de los detenidos emerretistas iban siendo recluidos en el penal "Miguel Castro Castro", ubicado en Lima.

Con la intención de liberar a sus militantes detenidos, el MRTA planificó la construcción de un túnel, que empezó en 1987. En los primeros meses de 1990, un contingente emerretista de las Fuerzas Especiales Urbanas, aceleró la culminación del túnel, concluyendo la obra los primeros días de julio de 1990. Durante tres años, los subversivos habían cavado un túnel de 332 metros de longitud. El 9 de julio, 47 emerretistas, entre dirigentes y militantes, se fugaron a través de él. El impacto del escape los colocó una vez más en la escena pública nacional y despertó simpatías en los lugares donde venían operando, como San Martín y Junín. La operación se había realizado exitosamente y ninguno de los subversivos fue capturado en los días siguientes a la fuga. Ello posibilitó el reforzamiento de su organización.

En tanto, tras las elecciones presidenciales de abril de 1990 y ante la sorpresiva victoria de Alberto Fujimori, Víctor Polay habría sopesado la posibilidad de empezar una negociación con el nuevo gobierno que trajese una salida política, ya que durante la campaña, Fujimori había propuesto dialogar con los subversivos. Para ello era necesario convertir al MRTA en una fuerza lo suficientemente importante como para tener algún tipo de posibilidad de negociación. Así se pasó a organizar otros dos frentes guerrilleros, el del norte y el del sur, aparte de los tres ya existentes, el nororiental, el oriental y el central.

A lo largo de 1991 se inicia una campaña de alcance nacional que combinó acciones de todos los frentes, tomando ciudades y atacando cuarteles de la policía. Los ataques culminaron en diciembre cuando 200 guerrilleros tomaron la ciudad de Juanjui. Estas acciones provocaron alistamientos masivos en las filas del MRTA, llegando a provocar verdaderos problemas logísticos.

Imágenes cedidas por www.voz-rebelde.dePero 1991 es también el año de la ruptura entre el MIR Voz Rebelde y el MRTA, pues los primeros critican la fuerte vertiente militarista y el poco espacio que se concede a lo político en el seno del movimiento. Esta deserción masiva vino precisamente en un momento nada alentador para el movimiento revolucionario latinoamericano. Los sandinistas habían perdido las elecciones y en Guatemala y El Salvador se habían firmado sendos acuerdos de paz. Además, en Berlín había caído el muro y con él, la potencia comunista soviética y el sueño socialista quedaba arrinconado en poco más de tres países del mundo.

No obstante, el MRTA decidió emprender una huida hacia delante, recrudeciendo los ataques principalmente en el Frente Central, con el ataque a la Base Contrasubversiva de Villarrica, que fue completamente destruida, muriendo los 60 militares, entre oficiales y soldados, que la ocupaban. Esta acción marcó el inicio de una nueva etapa en el Frente Central caracterizada por enfrentamientos armados frecuentes con las fuerzas del orden. Sin embargo, esta es la historia de nuestro tercer número.


Próxima entrega: "La recta final".