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Entrevista a Jorge Amador Esparza,
del comité obrero de Zanon, fábrica sin patrón

 

Jorge Amador Esparza es miembro del comité obrero de Zanon, una empresa argentina de cerámicos gestionada por sus trabajadores. Ha recorrido media Europa para contar la experiencia de esta fábrica sin patrón amenazada por el Gobierno y la Justicia. Los ceramistas de Zanon piden que cesen las persecuciones y las amenazas contra ellos y sus familias, que se les permita seguir trabajando con dignidad y que sean reconocidos como cooperativa o se acepte la estatización de la fábrica bajo control obrero.

Después de haber estado en Noruega, Suecia, Francia..., Jorge Amador Esparza recaló en Cádiz procedente de Barcelona para dar una charla en el Centro Social La Fábrika. Lisergia estuvo allí. Y tras el debate, marchó grabadora en mano junto con el obrero conferenciante a buscar algo para comer mientras hacíamos la entrevista. Pasada la medianoche, lo único que encontramos fue una hamburguesería. Entre bocado y bocado, esto es lo que hablamos.

¿En qué situación se encontraba la fábrica antes de ser tomada bajo control obrero? ¿Cuáles eran las condiciones de trabajo, la posición de la empresa en el mercado, las relaciones laborales, el papel de los sindicatos…?

Primero, el sindicato respondía a la empresa. Se recupera el comité de empresa, que fueron los primeros que nos acompañaron en el proceso. Después de esto Zanón tenía ganancias pero no las que él quería, entonces hacen un preventivo de crisis, que se puede revertir. A partir de ahí se toma el posicionamiento de decir que ningún puesto de trabajo se negocia, ninguna rebaja salarial se puede negociar, y pelear porque esos puestos sean mantenidos. Con esa política se va adelante hasta la fecha.

En la parte económica Zanón estaba teniendo ganancias millonarias. Aparte de ello tenían muchísimos subsidios. No obstante querían valerse de las leyes que había dejado Cavalho, porque estas leyes permitían el tema de la rebaja salarial y demás. Nosotros teníamos una escala de salarios de acuerdo a los trabajos: había compañeros que cobraban alrededor de 1.600 pesos; los más nuevos cobrábamos 650 pesos, de ahí los descuentos.

A nivel social, era un privilegio trabajar en Zanón, porque te pagaba en términos, tenía cierto prestigio… Tecnológicamente era una empresa que estaba muy bien dotada de tecnología y de sistemas de seguridad. Ahora, lo que no se explica es que una empresa tan grande con tanta tecnología avanzada pueda haber tenido tantos accidentes, una media de entre 50 y 30 accidentes por mes y una muerte al año. Y los accidentes eran bastante graves. Si vais a la fábrica vas a ver a muchos compañeros que le faltan partes de los dedos. Esto se debe a la presión que recibían al trabajar. No porque la seguridad no funcionase. Las máquinas son seguras. Pero un trabajador que trabaja presionado no es consciente de lo que está haciendo. Así es como se producían tantos accidentes. Hoy por hoy esto se ha atajado, el número de accidentes se ha reducido, tenemos entre 10 y 15 accidentes al mes, mucho más leves, y hasta la fecha no ha habido ninguna muerte.

¿Qué motivó la ocupación y la autogestión obrera de la fábrica?

Si se quiere esto se da por necesidad. Ante la necesidad de que hay muchas cosas que no funcionan en el país ni en Neuquen, los trabajadores necesitábamos alguna alternativa y alguna solución. Ante eso nosotros decidimos entrar en la fábrica, hacer la limpieza, ponerla en marcha y ponerla a producir. Pero como alternativa, porque si no afuera lo que nos esperaba era pelear por un subsidio de 150 pesos. La alternativa para nosotros era: o entrar en la fábrica y ponernos a trabajar en lo que sabíamos hacer o ir a pelear 150 pesos. Y optamos por entrar en la fábrica y ponerla a producir.

¿Y contábais con algún tipo de inspiración o alguna experiencia similar en la que reflejaros?

En ese entonces en Argentina se estaban dando varios hechos. Podemos mencionar algunos, por ejemplo, el trueque, el movimiento de piqueteros, el movimiento de desocupados… y dentro de ellos el movimiento de fábrica recuperadas. En Argentina llegaron a haber casi 300.

¿Qué papel jugó la burocracia sindical en la crisis de Zanón?

Primero te hice mención de que habíamos recuperado el comité de empresa. Poco tiempo después se hicieron elecciones, se presentaron la burocracia y esta gente que estaba en el comité de empresa con gente de otras fábricas más y recuperaron el sindicato, la Filial 21, el sindicato pequeño que nos representa. Con nosotros mucho papel no jugó la burocracia porque desde un primer momento lo desconocimos.

Pero hay una historia ahí de partidos de fútbol organizados para poder hablar entre las bases, entre los trabajadores, burlando así el control informativo de las burocracias sindicales.

Cuando se empieza a decidir cómo organizar un sindicato diferente lo primero era escuchar a los trabajadores, entonces en esto siempre buscamos algunas alternativas y que llegue a la gente. Allá nos costaba mucho poder juntarnos para algo que no fuese trabajar. Entonces se organizaron diferentes actividades donde había dos motivos: uno era el juntarse y el otro charlar y debatir qué era lo que pensaba cada uno. Eso se hizo de diferentes maneras, partidos de fútbol, charlas, torneos de truco y demás. Lo primero era la relación entre los trabajadores.

¿Existía una especial tradición de lucha obrera en la empresa?

No. Zanon estaba mirada por los trabajadores y por la sociedad como un buen puesto de trabajo.

¿Qué cambios se dieron en la fábrica cuando empezó a ser gestionada por sus trabajadores?

Las mismas relaciones entre los trabajadores cambiaron, la preocupación por el compañero, y la preocupación también no sólo por las cosas que ocurren dentro de la fábrica sino también por lo que pasa en el entorno social, la educación, la salud, la justicia…

Dentro de esos cambios hay que marcar primero el tema de decir qué es lo queremos seguir siendo. Entonces, teniendo en cuenta que lo queremos es seguir siendo trabajadores dignos, a la hora de organizarnos, por ejemplo, los puestos “jerárquicos”, como coordinación o la gente que está en los puestos administrativos, tienen carácter rotativo. Esto es por varios motivos: primero porque nos permite que todos podamos aprender y, de paso, que todos podamos formar parte del control de la fábrica. Aparte de eso se dan las asambleas permanentes, prácticamente diarias, que son las asambleas informativas; tener la reunión de coordinadores, que son dos veces a la semana cuando se juntan todos los sectores (de la fábrica) a ver cómo va la producción, la parte social, la parte política; también tener la “Jornada de Trabajo”, que son asambleas generales donde se juntan prácticamente todos los trabajadores para analizar cómo está funcionando la planta, qué es lo que se está haciendo, qué es lo que no, cómo está evolucionando la parte económica, cómo está evolucionando la parte política… Después otro de los criterios que se mantienen es el tema de tener un sueldo igualitario para todos: cobra lo mismo aquel que está en la parte de limpieza o seguridad o en el sector administrativo, así como el que está en un sector de producción mañana puede pasar a estar en un puesto de administrativo y con el mismo sueldo. En eso tratamos de hacerlo lo más rotativo posible.

¿Cuáles son los principales obstáculos que os habéis encontrado a la hora de llevar a cabo vuestra experiencia autogestionaria?

Principalmente el Sistema, que no nos quería vender. Cuando hablamos del sistema, (hablamos de) todos los posibles proveedores que no nos vendían, los posibles compradores que no nos compraban… y sobre todo la desconfianza sobre un grupo de trabajadores que no tenían la experiencia de llevar adelante una fábrica. Entonces en base a eso nadie confió en nosotros. Teníamos que pagar por adelantado, el triple del precio, y así y todo, conseguimos mantenernos. Supimos revertirlo gracias al apoyo y al acompañamiento de muchos sectores.

Sufristeis un proceso de criminalización por parte del poder, llegando a sufrir incluso agresiones, robos y amenazas de grupos paramilitares.

Cuando hablamos de presiones tenés las presiones legales, las cinco amenazas de desalojo; tenés además, cuando no pudieron con eso, el tema de las persecuciones, las amenazas de muerte, las golpizas a las compañeras; después podemos hablar de la parte económica o contable, de las rentas…

En ese sentido, habéis visto cómo han surgido dos tipos de solidaridad enfrentados: la solidaridad popular con vuestra causa de un lado y la solidaridad patronal, la solidaridad de los poderosos contra los trabajadores por otro.

Sí, la solidaridad entre los poderosos ha sido fuerte, por eso nosotros decimos que en contra nuestra está todo el Sistema, porque esta solidaridad entre ellos se refleja en el Sistema.

La solidaridad popular para con nosotros ha sido muchísima, por algo estamos donde estamos. Cuando recién comenzamos con el conflicto estuvieron con nosotros la gente que pasaba por la ruta y nos dejaba un poquito de alimentos, los presos que nos dieron por tres días sus raciones de comida, los diferentes sectores que nos asesoraban, que ponían sus conocimientos a disposición de los trabajadores de Zanon… O sea, la solidaridad de los trabajadores, entre trabajadores como decimos nosotros, fue muchísima. Y por algo llegamos a cumplir tres años y medio de autogestión obrera y estar como estamos.

También ha sido importante la solidaridad internacional.

A medida que íbamos creciendo, iban llegando diferentes cosas que allí ni nos imaginábamos. Hoy por hoy dentro del apoyo internacional podemos mencionar a muchísimas organizaciones, también podemos mencionar que hay tres películas documentales que se han hecho, dos de ellas ya tienen premios internacionales ganados. Entonces esto habla de que hay todo un apoyo de gente que se la juega por mostrar lo que está pasando en Argentina, por mostrar lo que está pasando en Zanon, por mostrar lo que está tratando de hacer un grupo de trabajadores en conjunto con la sociedad. O sea, en esto hay que ser concreto: si hubiese sido solamente por el conjunto de trabajadores nos hubiesen desalojado como hubiesen querido.

Por eso entre otras cosas decís que la fábrica no es vuestra, que es de la comunidad. ¿Cuál es la relación que se establece entre fábrica y sociedad?

La relación se basa en lo que tiene para ofrecer uno y la necesidad que tiene el otro. La necesidad puntual nuestra fue siempre la del acompañamiento y el apoyo social. Y después desde la sociedad, hay diferentes sectores que tienen necesidades puntuales, desde un hospital que tenía que remodelar las paredes del quirófano y el gobierno no le ponía nada, y los trabajadores donamos cerámica para que se remodelasen las paredes; desde una escuela que tiene un lugar muy chico para hacer las prácticas, nosotros ofrecemos que las hagan dentro de la fábrica, que es el lugar en el que después van a tener que desempeñarse para trabajar; desde la gente que necesitaba un centro de salud y el gobierno decía que no lo podía hacer, los trabajadores de Zanon se ponen a trabajar en conjunto con ellos, decidimos donar la infraestructura del centro de salud, pero previo compromiso de los vecinos del barrio por el que tenían que seguir ellos gestionando para que después los médicos puedan atender en ese centro de salud. O sea, en esto nosotros decimos que no es que todo dependa de un sólo sector, no es un grupo de trabajadores que funcionan como los reyes magos que van empezar a solucionar los problemas. Van a brindar algunas alternativas mientras tengamos posibilidades. Y también confiamos en que la comunidad va a permitir y nos va a acompañar para que nosotros sigamos estando en este lugar de producción en donde podemos tener nuestro espacio de trabajo.

Vuestro proyecto autogestionario viene acompañado de una serie de movimientos populares con muchas similitudes entre sí en cuestiones de formas de organización y de lucha: el movimiento piquetero, los clubes de trueque, las asambleas barriales, el movimiento de fábricas recuperadas… ¿Existe algún tejido que coordine todos esos campos sociales?

No, si me preguntas si hoy por hoy hay un tejido armado, no. Muchos de estos sectores cayeron, si se quiere se mantienen muy superficialmente, pero han perdido el peso que tenían cuando se formaron. Uno de los pocos sectores que se mantienen de pie es el de las fábricas recuperadas y el movimiento de piqueteros, y hoy por hoy con un movimiento piquetero bastante fraccionado, al igual que el movimiento de fábricas recuperadas. Sí se está tratando de empezar a unificar ideas, de unificar conflictos. Decir, bueno, que una fábrica recuperada no puede quedar sola cuando la vayan a desalojar, que un movimiento de piqueteros cuando va a reclamar no puede ir a reclamar solo, que tiene que unirse con los otros movimientos de piqueteros, con las fábricas recuperadas… Es decir, sí hay una iniciativa de empezar a trabajar en conjunto, ahora, de ahí a conformar algo unitario todavía falta mucho.

¿Cuál es vuestra situación actual?

Nuestra situación actual es bastante compleja. Partiendo desde la base de que nos están persiguiendo, han golpeado a compañeras, han agredido de forma física a dos compañeras esposas de compañeros, la policía no ha investigado el hecho, el gobierno no ha investigado el hecho, la Justicia o el poder judicial que lleva la causa de Zanón, en el concurso de acreedores, ha hecho cosas que son totalmente ilegales, no hay ningún sector que diga “esto hay que pararlo”… O sea, lo único que queda es que los trabajadores nos pongamos a pelear por defender nuestros derechos, nos queda unirnos con diferentes sectores para así poder presionar. Fijate lo que digo, tenemos que presionar al gobierno, presionar a la Justicia, para que hagan lo que tienen que hacer. Y no es que nosotros le digamos a la Justicia lo que tiene que hacer, estamos diciendo que simplemente tiene que respetar la Constitución, que tienen que respetar lo que ellos mismos han dejado como ley y lo están incumpliendo. O sea, en esto si se quiere es hasta absurdo, pues le estaríamos diciendo a la Justicia que tiene que ser justa. Y somos los trabajadores los que tenemos que estar peleando o mendigando para que tomen una resolución que ya tendrían que haberla tomado. Si esa resolución hubiese sido en contra de los trabajadores ya la habrían tomado hace rato, pero como la resolución está en contra del Sistema, porque estamos dejando en evidencia que el sistema capitalista no funciona, que el gobierno está haciendo mal las cosas y que Zanón (el propietario de la fábrica) no las supo hacer, entonces no accionan como deberían de hacerlo.

¿Cuáles son vuestros planes para el futuro?

De momento lo que pedimos es en primer lugar que paren con la persecución y la represión para con los trabajadores de la fábrica y para con nuestras familias. Segundo que nos reconozcan la cooperativa. La cooperativa que tenemos inscrita, que lleva el nombre de FaSinPat (Fábrica Sin Patrón), está lista para funcionar, le falta solamente la firma del juez. Y lo que también estaríamos pidiendo es el acompañamiento de diferentes organizaciones para que podemos lograr esto. Aparte lo que necesitaríamos también es ir preparando el camino para pelear por la solución de fondo, que para nosotros es la estatización de la fábrica bajo control obrero. Porque hay que insistir en que para nosotros la solución no es la cooperativa, sino la estatización de la fábrica bajo control obrero, donde el Estado se haga cargo de la fábrica, pueda comprar, pueda tener las ganancias y estas ganancias ser volcadas en la sociedad…

Pero siempre bajo control obrero.

Siempre bajo control obrero. ¿Por qué siempre bajo control obrero? Porque no creemos en ningún gobierno que se nos pueda presentar en Argentina. Cuando un gobierno diga que va a trabajar para los trabajadores, que va a legislar para los trabajadores, entonces no va a tener ningún tipo de problema en que haya una o miles de fábricas, o miles de sectores que controlen al gobierno. Cualquier que diga que el control no es bueno es porque tiene algo que esconder. Para nosotros esto es claro: si no aceptan el control obrero es porque una de las grandes ideas que tienen es seguirle robando al país, o seguirle robando a la provincia. Cuando llegue un gobierno y diga realmente que quiere trabajar para y con el pueblo entonces no va a ver ningún problema en una gestión obrera y en que los obreros controlen el proceso de una fábrica o el proceso de una provincia o de un país.

El sociólogo norteamericano James Petras visitó Zanon “para aprender a ganar. No a sufrir y perder y sí a luchar y ganar”. ¿Qué habéis ganado y cómo lo habéis conseguido?

La clave para poder decir que Zanón ha ganado algo es la de ofrecer una alternativa. No es que solamente nos dedicamos a criticar al gobierno, a criticar por todas las cosas que sabemos que hace mal, que todos las sabemos. Esto es como mirar un partido de fútbol por la televisión o ser un jugador dentro de la cancha. A nosotros hoy por hoy nos toca ser jugadores dentro de la cancha. Ahora, gran parte de la sociedad en Argentina somos espectadores de la realidad social, somos un espectador de fútbol que mira el partido por una pantalla de televisión, y donde desde afuera todos somos técnicos, todos decimos “por qué no hizo esto, por qué no hizo lo otro, por qué no hizo aquello”. Nuestra ganancia pasa por esto. Primero por haber entendido que estamos dentro y que estamos jugando dentro de la cancha. Y segundo que dijimos, bueno, si tenemos que jugar vamos a presentar una alternativa, no nos vamos a presentar por presentarnos y a ver qué pasa. Saber que no se puede jugar con las reglas del otro, que hay que jugar con las reglas propias. Y las reglas propias las teníamos, desde hace muchísimo tiempo. En el caso de la Argentina se llama Constitución nacional. Nosotros en esto no inventamos la pólvora, simplemente nos acomodamos un poco y dijimos acá hay herramientas que podemos utilizar. Por eso nos plantamos de una forma dentro del campo de juego, dentro de la cancha, y dijimos vamos a ponernos acá, y poquito a poco vamos a contraatacar. Y el contraataque va saliendo.

¿Pero no es una revolución entonces lo que estáis haciendo, no?

Nosotros no somos los que empezamos una revolución, ni queremos hacer una revolución. Hay gente que ha luchado muchísimo antes que nosotros y han logrado muchísimas más cosas que nosotros. Eso no lo podemos olvidar ni lo podemos ignorar. Para nosotros nuestro logro es mantener vivos y reivindicar cada vez más la lucha de aquella gente que logro lo que nosotros tenemos hoy como derechos. No es más que eso.

¿Y os quedáis con eso? ¿No aspiráis a más?

Uno no puede dejar de aspirar a más. Mientras que este aspirar a más no sea aspirar a convertirte o a formar parte del Sistema. Si la aspiración a superarte pasa por formar parte del Sistema, preferiría quedarme sin ninguna aspiración. Ahora, si la aspiración pasa por tratar de cambiar un poco la realidad no debemos de abandonar aspirar a algo más. Pero que la aspiración no se convierta en formar parte del sistema que criticamos y que nos oprime.

¿Creéis que vuestra experiencia puede ser un primer paso para la autogestión generalizada de la sociedad, para un proyecto social de democracia directa?

Yo creo que es un paso que a nosotros nos está dando resultados. Ahora, del resto de la sociedad no puedo hablar. Es la sociedad la que tendrá que decidir qué es lo que hacer. Si la sociedad dice que esto es un ejemplo, es responsabilidad de la sociedad acompañar el proceso, y es responsabilidad nuestra mantenerlo. Es una responsabilidad en conjunto. Pero creo que sería como decir que somos los únicos que existen, y no es así. Hay muchísimas alternativas que se están dando en Argentina para que la realidad social cambie. Entonces sería subirnos sobre algo que no es nuestro. De lo que nosotros formamos parte sí, el principio de algo, tal vez, eso lo dirá el tiempo y la sociedad.

Bueno, al menos habéis demostrado que los trabajadores son capaces de llevar una empresa de forma asamblearia y sin patrones.

Los trabajadores somos personas igual que cualquiera. Con la gran diferencia, tal vez, que no hemos tenido posibilidad de tener ciertos estudios, o no venimos de cierta clase social que nos permita tener cierto poder adquisitivo. Pero los trabajadores somos personas como cualquier otra, pensamos como cualquier otra, crecemos como cualquier otra… Por el sólo hecho de ser personas podemos aprender, y por ser personas y ser trabajadores aprendemos de una forma diferente. En el caso nuestro tuvimos que aprender sobre la marcha, sobre una realidad que nos estaba agobiando. Y aprendimos, aunque todavía nos falta mucho. Cualquier persona puede aprender, aunque para eso tiene que tener posibilidades, tiene que tener alternativas. Y las alternativas, hoy por hoy, si esperamos a que las dé el sistema no las va a dar. Las alternativas hay que buscarlas, y hay que formar parte de ellas. Lo que no podemos es seguir creyendo en los Reyes Magos que nos van a traer soluciones desde el cielo. Las soluciones hay que buscarlas en la tierra, y las soluciones no van a venir de mano de los empresarios. Las soluciones creo que van a ser gestadas, formadas y dirigidas desde las bases, desde los trabajadores, que en definitiva son los que mueven el mundo. Tenemos un ejemplo de eso: una fábrica sin patrones funciona, una fábrica sin obreros no funciona.

 

 

Por ApostoloZeno