John Zerzan es un antropólogo anarquista norteamericano al que
mucha gente denomina "ideólogo" del Black block (conglomerado
espontáneo de grupos de gamberros que en las famosas revueltas
antiglobalización de Seattle, Praga y Génova hicieron
trabajar duro a las fuerzas de seguridad). Futuro primitivo es un librito
que no se refiere a cómo hacer la guerrilla urbana ni nada por
el estilo pero el nihilismo que transmite te da ganas de convertirte
en un costra. La verdad es que más que ideología hay crítica
y rechazo de todo.
Zerzan recurre al típico tema
antropológico de la edad dorada, hubo un tiempo en que todo fué
mejor, no había que trabajar mucho, íbamos en bolas por
la selva, la mayor parte del tiempo estaba dedicada al ocio, danzar,
amar, etc. Dice que antes de la revolución neolítica (el
desarrollo de la agricultura en la prehistoria) hubo un extenso periodo
en el que el ser humano vivía en grupos nómadas en los
que no existían jerarquías de ningún tipo dado
que tampoco existía división del trabajo, ni entre viejos
y jóvenes, ni entre hombres y mujeres, ni siquiera existían
la religión ni el arte. Lo excitante es que Zerzan dice que no
es que de este estado el ser humano fuera evolucionando hacia la civilización,
sino que voluntariamente el ser humano se negaba a progresar dado que
de salvaje se vive mejor. Con la agricultura, el hombre aprende a domesticar
las plantas, animales, mujeres y otros hombres; este es el inicio de
la decadencia.
A las personas de hoy nos da por
perdidas, alienadas, pone el dedo en la llaga hablando de un sufrimiento
contínuo de estrés, depresión, ansiedad. Sostiene
que la mayor parte de nuestra tristeza está provocada por la
sociedad tecnológica. Es la tecnología la que nos aliena
y castra, no existe tecnología neutral como herramienta independiente
de la sociedad, la tecnológia es una herramienta para la dominación.
Este ataque de lleno al progreso la ilustra con númerosos pasajes
de antropólogos que describen maravillados (y romantizados) las
sanas y placenteras costumbres de los pueblos "primitivos"
que hoy quedan.
Después le da un repaso a
la caterva de ideólogos contemporáneos postmodernos. Los
pone verdes a todos, a Foucault, Derrida, Deleuze, Lyotard y otros.
Desde luego saca provecho de las ideas y conceptos que estos han puesto
en circulación (algo se salva de la quema) pero acusa a los postmodernos
de que, en última instancia, reproducen la dominación
y civilización destructiva que vivimos, puesto que su pensamiento
es producto de ella. Les achaca de que inspiran poca rebeldía
más allá de la Hiperconformidad, algo que muchos practicamos:
¿Que estos es una sociedad consumista?, pues más consumimos,
¿que es alienante? Pues más nos alienamos y narcotizamos...hasta
que reviente.
Total,
que está la cosa negra, que está claro que estamos trabajando
duro por el fin de la especie y las demás y además sufrimos
y enfermamos por ello. Por esto John Zerzan propone un cambio radical
de rumbo, salvaje, espontánea y apasionada "que aspire a
bailar sobre las ruinas de los relojes, ordenadores y esa degradación
de la imaginación y de la voluntad llamada trabajo." En
esto si que cuadra con lo del black block, "política de
rabia y sueños", aunque será duro volver al calcolítico.
Futuro primitivo está publicado
por Editorial Numa.