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Zanon Bajo Control Obrero

 

¿Recuerdan aquél eslogan del mayo franchute que decía le patron a besoin de toi, tu n'as pas besoin de lui o, lo que es lo mismo, el patrón te necesita, tú no necesitas al patrón ? Pues al final va a resultar que aquellos revoltosos jóvenes del 68 tenían razón. Y como muestra un botón: la experiencia autogestionaria de los ceramistas de Zanon, una fábrica argentina que ha demostrado con creces que puede funcionar
sin patrón.

 

Comenzaron hace ya más de tres años, cuando la familia propietaria de la empresa, los Zanón, montaron un pollo laboral, se declararon en quiebra, hicieron las maletas y se largaron abandonando la planta de Neuquén y dejando a cientos de trabajadores de patitas en la calle, con sueldos atrasados sin cobrar y no pocas bocas que alimentar. “Ante eso –dice Jorge Amador Esparza, del comité obrero de Zanon– decidimos entrar en la fábrica, hacer limpieza, ponerla en marcha y ponerla a producir, porque si no, afuera, lo que nos quedaba era pelear por un subsidio de 150 pesos”.

Lo primero que decidieron fue que todos cobrarían el mismo sueldo. Formaron distintas comisiones de trabajo: ventas, administración, seguridad, compras, producción, planificación, seguridad e higiene y prensa y difusión. Abolieron las jerarquías y los cargos de coordinación se hicieron rotatorios. A través de las asambleas, todas las decisiones quedaron en mano de los trabajadores. Aumentaron la producción en un 30% y consiguieron liderar el mercado de cerámicos de alta calidad. Crearon nuevos puestos de trabajo, los cuales se repartieron entre movimientos de desocupados de la zona, ceramistas que habían sido anteriormente despedidos, hijos y hermanos de obreros de la fábrica, organizaciones de discapacitados y de mapuches. Redujeron los accidentes laborales, demasiado frecuentes en tiempos del señor Luis Zanón, cuando la sala de primeros auxilios no era más que un decorado, negligencia que segó la vida de Daniel Ferrás, un trabajador de 20 años. Innovaron en la línea de diseño, sacando nuevos modelos de cerámicos, “el obrero”, “mapuche”, “Kalfucurá”, “Chio”, “Dechio”, “Fermín Maripán”, “Lexfarú”, “Purrán”, “Caviahue”, “Manantial”, “Danubio (33x33)”, “Pehuén” y “Hebe”. Y se pusieron al servicio de la comunidad dedicando parte de la producción para fines sociales: para un centro de salud, para una escuela, para un hospital… Como proclaman con orgullo, Zanon es del pueblo y de los trabajadores.

Y es que la solidaridad popular con los ceramistas de Neuquén ha sido abundante y generosa. “Por algo llegamos a cumplir tres años y medio de autogestión obrera y estar como estamos”, dice el trabajador de Zanon. Los mapuches ofrecieron sus canteras de arcilla para la producción de cerámicos. Las universidades les prestaron asistencia técnica. Ceramistas, maestros, judiciales, trabajadores de otras empresas autogestionadas, las Madres de Plaza de Mayo de Neuquén y de Buenos Aires, docentes de la Universidad del Comahue y de la Universidad Popular de las Madres, desocupados, estudiantes, militantes de izquierda, de organismos de derechos humanos de la provincia y piqueteros de diversas organizaciones nacionales resolvieron defender Zanon Bajo Control Obrero con sus propias vidas. Más de 3.000 personas llegaron a impedir un intento de desalojo de la fábrica. Se juntaron 50 mil firmas en apoyo al Proyecto de Ley de Estatización propuesto por los ceramistas. Populares grupos de música como Bersuit o Ataque 77 se sumaron a la causa con conciertos y recitales. Han recibido delegaciones de medio mundo, de Italia, Francia, Bulgaria, Alemania, Estados Unidos, Canadá, Españaa. Y hasta el momento se han rodado 4 películas documentales que retratan las hazañas de estos trabajadores: “Kino, nuestra lucha”, “Mate y arcilla”, “Fasinpat” y “La Toma”.

Pero si los obreros de Zanon han disfrutado de la solidaridad popular, también han tenido que sufrir la solidaridad entre los poderosos. “En contra nuestra está todo el Sistema”, aseguran. No han contado con apoyo financiero ni subsidios de ningún tipo. Cuando la fábrica paso a producir bajo control obrero, los grandes proveedores y compradores se negaron a hacer tratos con los trabajadores. “Teníamos que pagar por adelantado, el triple del precio, y así y todo conseguimos mantenernos”.

La justicia inició una campaña de acoso y derribo, con cinco órdenes de desalojo, amenazas de “secuestro y ejecución de la maquinaria de la fábrica”, procesos a los trabajadores por usurpación, y negativas a reconocerlos como cooperativa y legítimos garantes de la continuidad de la fuente laboral. Las sucesivas modificaciones en la ley de quiebras permiten que los empresarios -como los Zanon- puedan volver a tener acceso de la fábrica, que puedan comprarla para que puedan cerrarla al mes o al año, o que los trabajadores tengan que pagar las deudas que no pagaron los antiguos propietarios.

Los ceramistas y sus familias han sufrido agresiones, robos con violencia, amenazas de muerte, exhibición de armas de fuego por parte de la policía, intentos de secuestro y asiduos ‘pinchazos' telefónicos. Ninguna de las denuncias efectuadas por los trabajadores prosperó. La justicia es ciega y tiene muy mala hostia.

Los obreros de Zanon han resistido y piensan seguir resistiendo como lo han hecho hasta ahora: trabajando con el pueblo y para el pueblo. Y ocurra lo que ocurra, una cosa han demostrado: "una fábrica sin patrones funciona, una fábrica sin obreros no funciona".

Para más información:
www.obrerosdezanon.org
www.fasinpat.com.ar

ApostoloZeno