Brendan Behan
El chico de Borstal
Por Miroslav

“Si alguien mayor de veinticinco años sufre un infarto por problemas políticos de este
tipo, en mi opinión es que se lo merece.”

“La embarcación iba llena de militares y yo me emborraché sobremanera durante el viaje.
Descubrí que no hay mejor manera de cumplir con tu trabajo de soldado de la República
Irlandesa que borracho.”

A continuación les presentamos a este amigacho irlandés, un par de libros que lo dicen todo y una pequeña reseña literaria. Un manual imprescindible para conocer la rebeldía, un algo de historia, la lucha por la vida y el cachondeo irlandés.

Dublinés incondicional, Brendan Francis Behan nació en 1923, un año después de la independencia de la parte sur de Irlanda, fruto de un tratado que Michael Collins trajo envenenado de Inglaterra y que provocó la separación del país y una guerra civil que se cobraría aún más vidas que la guerra contra los ingleses. Brendan se crió en los suburbios de la capital. Su familia siempre había sido anti-británica y cuando él nació, su padre estaba prisionero en un campo de los ingleses, por su participación en el levantamiento de 1916-1922. El joven Brendan dejó el colegio a los 14 años y se dedicó al oficio de pintor, al igual que el resto de su familia. Sin embargo, desde pequeño mostró unas increíbles dotes literarias y una enorme capacidad imaginativa.

Su actividad política empieza a la sorprendente edad de 9 años, cuando entra en una organización infantil conectada al IRA. No es de extrañar, pues el “ Irish Republican Army ” era un ejército de calle, de barrio, en el que todos los hombres que odiaron la represión británica se alistaban para formar parte de la hermandad de hombres libres irlandeses y donde se unieron un enorme crisol de ideas, asociaciones e ideologías. A los 15 años ya era un chico de los recados en la organización del IRA. En 1939, a sus dieciséis años, Behan es arrestado en Liverpool y sentenciado a tres años en una institución para jóvenes (Borstal), una especie de reformatorio carcelario a la británica. El cargo, intento de volar un buque de guerra inglés en el puerto de Liverpool.

Nada más volver a Irlanda, en 1942, es sentenciado a otros 14 años de cárcel, por el intento de asesinato de dos detectives en el funeral de unos compañeros del IRA. Cumple condena en la prisión de Mountjoy y en el campo militar de Curragh, pero en 1946 sale libre gracias a una amnistía general. Nada más salir del penal, se le encarga la misión de rescatar a un compañero de armas de una cárcel inglesa, y en 1947 nos lo encontramos en la prisión de Manchester, cumpliendo de nuevo condena. Es en esta cárcel donde empieza a escribir, poesía, cuentos, teatro, novela. Toca todos los palos y en todos se defiende bastante bien. También empieza a beber desaforadamente, un hábito que ya le acompañará el resto de sus días.

En 1952 es deportado a Francia, se instala en París y se codea con la élite intelectual europea. Son buenísimos los pasajes del libro donde nos cuenta sus pérfidas fiestas nocturnas. Espectador, militante y artista, describe y critica todo lo que ve y toca. Vuelve a Dublín meses después y trabaja para la radio y la prensa. En 1956 aparece su primera obra, en teatro, “ The Quare fellow ” (El hombre del amanecer), basada en sus experiencias carcelarias y con la que obtiene un más que merecido éxito. Lo suficiente como para poder beber sin pedir prestado. El tema de la obra: las 24 horas previas al ajusticiamiento de un preso. En ella critica la pena de muerte, pero también la hipocresía de su sociedad en temas como la misericordia, el sexo, la política o la religión. Otras obras de teatro fueron “ La casa grande ” de 1957 y “ The Hostage ” (El rehén) de 1958, que escribió en gaélico y fue estrenada en un burdel que pertenecía a un viejo camarada del IRA. El tema de la obra, los sucesos que rodearon el ajusticiamiento de un joven militante del IRA de 18 años en la cárcel de Belfast. Esta fue su gran obra y su mayor éxito. Londres, París, Nueva York… Cientos de borracheras que hundían su reputación a la vez que sus obras adquirían mayor calidad y fama. Festejos y celebraciones de las que salía casi siempre muy mal parado. Fiestas con los viejos amigos, en fin.

Por fin, en 1958 escribe el primero de los libros de su autobiografía, “ Borstal boy ” (El muchacho de Borstal), donde nos cuenta sus experiencias en esta institución inglesa de 1939 a 1942. Mezcla de ingenuidad y rebeldía, de amor por la vida y escepticismo, en esta novela nos muestra el enfrentamiento de este joven con los primeros pasos de la vida adulta en un medio tan peculiar como un reformatorio. El libro está cargado de un hilarante sentido del humor y, lo que es mejor, refleja en sus palabras, en sus comparaciones, en su forma de explicarse y explicarnos el mundo, una manera de entender la vida, una filosofía vital necesaria y casi imprescindible para capear los temporales del día a día, para no naufragar en los ríos y las tormentas de nuestra conciencia, manual de supervivencia al alcance de todos y para todos.

El segundo libro “ Confessions of an Irish rebel ”, no pudo ser terminado por el autor, enfermo terminal, cirrótico perdido y siempre borracho, incapaz de sentarse frente a una hoja en blanco. Sin embargo su testarudez le llevó a dictar los distintos capítulos a su editora Rae Jeffs , quien los transcribió y publicó tras la muerte de Behan. Este libro continúa por el mismo sitio que acaba “Borstal boy”, pero su narración es más anárquica y sintetizadora, más escéptica y madura, más agresiva y borracha y su humor bastante más ácido. Se convierte en un desesperado intento por clarificar una vida que parece condenada al absurdo, que se debate entre la autonomía y la militancia, entre el individuo y el prójimo, y que a través de sus páginas nos aclara y descubre recovecos de inteligencia marginal, pequeñas luces en la tiniebla beoda y delirante de la historia de un hombre y un tiempo marcados por una fatalidad ante la que no podemos dejar de rebelarnos de ninguna de las maneras.

En su autobiografía, Brendan Behan ha dejado verdadera sabiduría, conocimiento de la gente, la vida, los pueblos, la política, la lucha, la religión, el trabajo, la dignidad, la rebeldía, la crítica. Sus libros están llenos de canciones, de risas, de borracheras, de pubs, de viejas poesías irlandesas, de su tradición y su cultura, de amor por la vida, amor dañino y desmesurado, pero amor. Optimismo dosificado para casos de depresión, Behan busca y encuentra el pequeño rincón de humanidad y hermandad en el más cruel y absurdo de los mundos. Terapéutico y necesario. Altamente recomendado.

Behan muere en 1964, a los 41 años de edad, en un hospital de Dublín, donde su alcoholismo lo había postrado y abandonado.

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