
El dibujante, artista gráfico y pintor Carlos Sánchez Pérez, nació en Madrid en el año 1958. Fue uno de los personajes emblemáticos de la movida madrileña.
Sus orígenes se encuentran en el cómic underground. En el año 1974 se empieza a relacionar con dibujantes como Nazario, Mariscal, Max... y tres años más tarde fundan junto con el fotógrafo Alberto García-Alix y El Hortelano la "Cascorro Factory", una pequeña asociación dedicada a piratear tebeos norteamericanos y a venderlos en el rastro de Madrid, junto con los comics que ellos mismos hacían. En el año 1978 dibuja y escribe para un álbum de fotografías de García-Alix, "Vicios Modernos" y publica una novela ilustrada por él (entre otras que haría posteriormente) llamada "El Trapecista".
La actividad de la llamada "Cascorro Factory" se puede decir que termina en 1979, año en que se realiza en la galería Buades de Madrid la primera exposición de Ceesepe. A partir de los años 80 su actividad se va centrando cada vez más en el dibujo hasta llegar a la pintura; incluso llegó a hacer cine, ocho cortometrajes que dirigió a lo largo de la década de los 80, como por ejemplo "El Beso", su primera película; "El día que muera bombita" (1983); "Perfidi Incanti" (1985); "Buenaventura, el Bruto" (1987), o "La pupila del éxtasis" (1989). Supo recrear en el cine lo mismo que en sus comics e ilustraciones: ambientes metropolitanos noctámbulos donde aparecía un público joven y donde las drogas y el sexo estaban presentes casi siempre. Además realizó carteles para dos películas de Almodovar: "La ley del deseo" y "Pepi, Lucy y Boom y otras chicas del montón". De ésta última también se encargó de las ilustraciones de los créditos del principio.
De la época de principios de los 80 destacan en sus dibujos personajes planos en blanco y negro, de ojos rasgados, densamente sombreados a trazos paralelos y poblando cualquier espacio libre con figuras geométricas (sobre todo círculos y triángulos), suele tener predilección además por el sexo, las formas fálicas, las drogas y la violencia. En un comic que dibujó en 1980, "María", quedan representados todos estos elementos.
Al parecer, tenía muy buena relación con El Hortelano, y juntos compitieron con la misma mujer, la fotógrafa conocida como Ouka Lele.
Hacia finales de los ochenta aumenta el colorido de sus obras, y las llena de fetiches, desnudos y erotismo, eliminando personajes y dando así un toque mucho más surrealista.
