Llegaron los locos
años ochenta, y yo flipaba con los Hombres G(Sí, que pasa),
el Cádiz C.F. estaba en primera, y con el número once...
¡¡¡Mágico González!!!. Mi mayor preocupación
era estudiar el examen de sociales, pillarme el Double dragon para el
MSX, que aquella rubita con trenzas que me gustaba tanto me invitara
a su cumpleaños y que por el mío me regalaran algún
Master del universo.
En España, me imagino, mucha gente estaría loca de contenta
porque aquel político tan guapo con patillas, para las señoras,
y chaqueta de pana, para el caballero, si hombre el de los morritos,
¿Cómo se llamaba?, González, Felipe González
había llegado a la Moncloa. Estoy seguro que nadie se esperaría
que aquel "socialista" se fuera a pegar mas de diez años
de presidente del gobierno, con tan nefasto expediente, lleno de mentiras
militares, tramas terroristas y desfalcos económicos. La movida
nacía en los madriles de Tierno Galván, y el rock, el
cutre luxe, los pintores, y los Almodóvar transgredían
un poquito en las artes. De ahí salieron grupos como Parálisis
permanente, Nacha pop, Alaska y los pegamoides, Gabinete caligari, Los
secretos, Radio Futura y muchos más.
Lo mismo que la España de posguerra era la España negra,
la España de los años ochenta la podemos llamar la España
marrón, y no sólo por la indumentaria que gastaba la policía.
Hoy veinte años más tarde vemos que lo único que
han cambiado es el color de su mono de trabajo.
La heroína causaba estragos en los barrios ricos y en los barrios
pobres, y sobre todo en ciertas partes de España donde convenía
tener a la gente dormida. Los Barón rojo eran los putos amos
del metal, aunque Barricada, Rosendo y Burning también hicieran
las delicias de los jevis que flipaban con Ozzy, los Maiden, Judas priest
y Motorhead. Nacía el Rock radical vasco con la Polla records,
Eskorbuto, Kortatu,... Desde Ibiza llegaban sonidos discotequeros con
hombreras y abanicos.
Cada treinta y uno de diciembre, España entera se partía
la polla delante de la televisión viendo a los Marte y trece
antes de las campanadas del año 1985, 1986..... De uno de esos
especiales de fin de año saltaron a la fama en España
los enormes senos de Sabrina ¡Boyz, boyz, boyz!.
En aquella época parece que las series de la tele eran mucho
mejor, no se El Equipo A, ¿Quién no disfrutaba con el
M.A. dando leches y Murdock el loco?

Había ostias, tiros, explosiones
y ¡jamás moría nadie!. Que cosas. Mascarada, El
coche fantástico, M.A.S.H., El gran héroe americano, Corrupción
en Miami ( Con Sony Crocket, Tabs y el Teniente Castillo), Lotería.
En estos últimos años he podido ver algunas de estas series
y la verdad, preferiría no haberlo hecho, ya que la calidad no
es que sea mucho mejor que las que ponen hoy día. Dentro de los
programas de producción española teníamos Con las
manos en la masa, cuya sintonía la cantaban el Sabina y Elena
Santonja, conductora del programa, Un, dos, tres, con Chicho, Mayra
Gómez Kemp, la Bombi, Bigote Arrocet, los supertacañones,
los apartamentos en la Manga del Mar Menor, y La bola de cristal. Ese
si que era un programa infantil-juvenil, la verdad que creo que disfrutaría
más de la Bola de cristal hoy que cuando tenía seis o
siete años. Alaska, Kiko Veneno, Santiago Auserón, Pablo
Carbonell, Pedro Reyes.

Y el cine, sobretodo el juvenil. Aquellos
ídolos infantiles, portadas de Superpop, más que nada
para las chicas. Coktail y Top Gun encumbraron a Tom Cruise, Regreso
al futuro(I, II, y III) y Teen wolf( De pelo en pecho, jeje) a Michael
J. Fox y Rob Lowe, que por aquellos años también andaba
por ahí. Los Goonies. ¿Quién no recuerda Mike Walsh,
Gordi, Bocazas, Data, la pelirrojilla, los Fratelli, Slot quiere a Gordi?
De puta madre, me la sigo tragando navidad tras navidad.
También me acuerdo que muchas veces haciendo zapping,
es decir, levantándome y dándole al botón de la
tele para ver que había en la segunda cadena, veía un
programa con una sintonía un poco rara para mi desacostumbrado
oído musical, el título en neón, el local lleno
de humo y oscuridad. Era Jazz entre amigos. Lo odiaba. Nada más
verlo, lo quitaba, y es una putada, porque después de haberme
aficionado al jazz, me cabrea haberme perdido actuaciones de los músicos
de primera división de aquellos años, que pasaron por
allí como Jimmy Smith, John Scofield, Pat Metheny y quien sabe
si Miles Davis también.
La cosa es que en el año ochenta y cuatro, mientras yo escuchaba
Cocoguagua(de ahí mi estado mental actual), se publicaba uno
de los discos más guapos de los que he escuchado en los últimos
años, y que me han hecho conocer un poco más a uno de
los monstruos más grandes que ha dado la música norteamericana
en el siglo veinte. Miles Davis. El disco en cuestión se llama
You´re under arrest, y sorprende desde el principio hasta el final
por su ritmo y heterogeneidad. Si hay una característica que
define a Miles Davis es haber creado, experimentado y desarrollado tendencias
y estilos sin haberse encasillado en ninguno de ellos. Desde el be-bop
en los primeros años, las experimentaciones con ritmos africanos
e influencias españolas y latinas de los sesenta, la psicodelia
y el funky en los setenta, el jazz-rock-pop de los ochenta, hasta su
último disco en el noventa y uno con Djs.

El You´re under arrest es ante todo un disco
macarra, desde su portada, pasando por el comienzo del primer tema donde
se paga una fiestecilla de coca con Sting y alguno más cuando se
ven envueltos en una redada(en esos años aparecía en un
capítulo de Corrupción en Miami haciendo de traficante de
droga), hasta llegar a las versiones de pop ochentero que se pega en el
disco. Estas dos magníficas versiones, que son las curiosidades
del disco y lo hacen más especial son Human nature de Michael Jackson
y Time after time de Cindy Lauper, aquella que cantaba en la banda sonora
de los Goonies la de Good enough. Están de puta madre, pero sobre
todo si se escuchan en alguno de esos directos de finales de los ochenta,
porque suenan muy contundentes. En esa época se relacionaba mucho
con jóvenes músicos que hoy son pata negra en el mundo del
jazz como Mike Stern, Kenny Garret (ambos han tocado en estos últimos
años en Sevilla), John Scofield, y con músicos de pop como
Quincy Jones, Prince o Sting. Para colmo, dentro de la gira de promoción
de ese disco dio un concierto en Sevilla, en el Teatro de la Maestranza,
creo.