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Pues no, no se trata del nombre de un personaje salido de un comic apocalíptico tipo “Tank Girl”, sino de un freak urbano que viste y calza, e incluso reza, el muy “fistro”. El Padre Johnny es la sensación mediática de la temporada, un clérigo melenudo que combina la chupa de cuero con el “alzacuellos”, y créanme, no se ha escapado de un puti-club de carretera, sino que es cura de verdad, reparte hostias y pellizca menores, pero a ritmo de rock and roll, como el alcalde rockero del PP, el zumbao ése.
Pues bien, lo vimos actuando en el programa de entretenimiento que hay los Sábados por la noche en la primera, en TVE 1, seguramente porque los socialistas éstos raros de ahora –o sea, sociópatas- deben haberse creído toda la tontería de “la teología de la liberación”, que en teoría mezcla conceptos antagónicos, marxismo y cristianismo... El llamado Padre Johnny interpretó un tema titulado “Globalización Alternativa”, seguramente inspirado por el terrorífico slogan de la ong ANESVAD, “nuestra meta, una realidad”, igual que Hitler cuando andaba ocupado “convenciendo” a los polacos. En su descargo debemos aclarar que dona los beneficios económicos a una ong, que se metió a cura cuando su mejor colega murió de “sobredosis” –seguramente por fallos en el metabolismo, porque a los drogadictos no les hacen autopsia, como ya sabemos- , que ya era músico en Tarragona antes de “oír voces”, celestiales en este caso, y que para él Dios es amor, todo bondad, por mucho que esto joda a la Roucco Varela –más preocupada ella de lucir las gafas con montura de oro que llevaba puestas en el bautizo de la infanta.
Si Ratzinger Z recomienda “expulsar el rock de los ambientes cristianos”, el Padre Johnny cuenta con licencia vaticana para matar... ¡Uy, perdón! Quería decir “licencia para tocar”... todo sea en pos de una buena causa, llevar el mensaje de Jesucristo a esa juventud autista que sólo responde a los “bleeps” de la Play Station, y de este modo finalizó su actuación para TVE, recitando el “padre nuestro que estas en los cielos” a modo de trance gótico. Tienen razón los catalanes, son una nación independiente, en Andalucía no se ven cosas tan raras, aparte de OVNI´s entre los olivos. El Padre Johnny es un cura rojo, se “arrejunta” con los marginados, y hasta los respeta, igual que un pederasta en “El Circo de los Muchachos”, entre menoreros anda el juego, porque a míi este mamón no me evangeliza a traición, a cambio de sopa caliente y una manta llena de chinches.

El padre Johnny comprueba que ha dejado de llover
En USA ya tenían el “rock cristiano” desde hace años, pero es que al Padre Johnny se le entiende todo lo que dice, porque no canta en catalá, nos da la murga en castellano... Recuerda mucho a aquellas películas que ponían en los cines de verano: Jaimito y el bailón de Don Fulgencio, donde un cura espabiladillo nos mostraba la era del spaghetti-disco italiano en todo su esplendor. También se da un aire con el “Padre Carras” de la película “El Exorcista”, un sacerdote moderno que practica el boxeo, para liberar stress y esas cosas. Pero no se crean que el Padre Johnny es tan solo un friki inofensivo, dice que la piratería es pecado, que no compremos la mierda en el “top manta”, que iremos al infierno por destruir la sagrada cultura corporativa. De pronto a la moribunda industria discográfica le salen extraños aliados, aunque en lo musical este chorbo no deja de ser una mala imitación de Leño. Cuando en el Estado de California se fletan autobuses para ir a bailar desnudos al desierto de Mojave la Iglesia Católica va y contraataca con heavy metal de garrafón, como siempre diez pasos por detrás de la verdadera humanidad. El rock no ha muerto, lo han “desinfectado” para que pueda sonar en la COPE... pues como que me importa una mierda, que con su pan se lo coman estos jodidos fachas.
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PÁSALO!! ZAMISDAT!!
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